Las Casas, un cazador cazado



Como certeramente señala Rómulo Carbia: «No es lícito desconocer que lo que Las Casas proclamaba como justo, lo era de verdad. La Conquista no podía consumarse con agravio para aquellos preceptos que la Iglesia, que la amparaba, ha considerado siempre substanciales: el respeto al derecho natural, que dignifica a la criatura humana, y la obligación de la caridad, pareada en la enseñanza evangélica con el mismo amor a Dios. En esto no puede haber discrepancia admisible. Donde la hay y la ha habido en cualquier tiempo es en lo relativo a la manera de campear por la implantación del recto criterio.

Las Casas no conoció otro modo que el de la estridencia literaria… no se detuvo a excogitar el instrumento de que debía echar mano y practicó la tesis de que el fin cuando es digno, justifica el empleo hasta de los recursos que distan mucho de serlo… Por afán de lograr impactos no se detiene ante nada, y lo mismo mutila un texto o interpola en pasajes fraudulentos, que agiganta pequeñeces para generalizar, en un sofisma, fenómenos esporádicos de un lugar o de una zona. Con tales recursos y encuadres, nada lógico ofrécenos en la Brevísima una serie de sucesos heterogéneos y absurdos, garantizando que se cumplieron… Ese fue su método y esa también su técnica. Buscó el éxito pronto y rotundo, la impresión conmovedora, el golpe categórico y eficaz… Su preocupación pareció ser siempre una: resultar eficaz, anular al quense le aparecía sin cuidar del cómo, y sin prestar mucha atención, según podrá suponerse, ni a la cronología, ni a la lógica ni a nada. Llegaron a ser tantos sus excesos, en este orden de cosas, que hubo un momento en que algunos hombres cuerdos tuvieron dudas sobre la autenticidad de los escritos que circulaban como suyos.. Las Casas presa de sus desenfrenos, no paró de mientir ni en la gravedad del falso testimonio. Lo suele concretar en la expresión ‘yo vide’ que, dado su carácter sacerdotal equivale casi a un juramento… (Pero) habla siempre en vago y en impreciso. No dice cuándo ni dónde se consumaron los horrores, ni se cuida de establecer -admitiendo que fueran ciertas- que solo constituyeron la excepción y resultaron la obra de un delirio transitorio… Se desenvuelve por entero en una imprecisión desoladora, en la que nada se concreta, ni geográfica ni cronológicamente, y en la que falta cuanto es necesario para que el testimonio resulte
valedero»

La memoria de Las Casas habría quedado en el olvido de los siglos si no hubiese sido rescatada por los enemigos de España, como señala Ramiro de Maeztu: «Esta es la fuente originaria de nuestra leyenda negra (ya que) de estos testimonios se han valido todos los hombres que han querido hablar mal del sistema colonial de España en América. Todos los acusadores se han basado en este hombre que había visto en Santo Domingo 3.000.000 de almas y después no pasaban de doscientos»

La Leyenda Negra hispanoamericana tuvo una finalidad política clara: debilitar a España y a la Iglesia. Sucede que el liberalismo del siglo XVIII y de la primera mitad del XIX agitó la bandera
antiespañola con intenciones políticas bien marcadas: convenía ser «independientes» para empezar a depender de Inglaterra, Francia o cualquier potencia europea que quisiese hacer
pie en estas tierras nuevas. Así lo explica Antonio Caponnetto: «El liberalismo del siglo XVIII y primera mitad del XIX agitó la bandera antiespañola con intenciones políticas independistas, pero al mejor estilo del iluminismo, tal independencia implicaba necesariamente el desarraigo de toda tradición cristiano – católica. La adultez era el ingreso al mundo de la luz racionalista despojado de cualquier obscurantismo, la autonomía era el regirse por pautas opuestas a las heredadas de la Hispanidad.
Mas si España era una rémora preciso de sacarse de encima, el mundo anglosajón veíase como un liviano yugo al que era necesario someterse sin titubear. El juego dialéctico no podía ser más arbitrario y a la vez más contradictorio y falaz, pero acabó siendo una encerrona, en virtud de la cual, en nombre de la independencia, el liberalismo abjuraba del origen y de la forma patria y proponía una dependencia a las metrópolis anglosajonas, cuya prolija consecución es precisamente su peor culpa. En este esquema simplista, lo español representaba el relegamiento y la postración de estas tierras-su marginación política en sentido amplio- lo extranjero era la garantía del crecimiento y del despegue; y lo autóctono- esto es, lo indígena- hacía el papel del buen salvaje rousseauniano que maltratado por la Hispanidad podría al fin completar feliz su primitivismo gradual y evolutivo bajo el protectorado benévolo de las naciones del Norte»

Si América se separaba de España implicaría su ingreso a la adultez como nación. Despojada América de todo «obscurantismo españo!», la autonomía iba a significar el regirse independientemente por pautas opuestas a las heredadas de la Hispanidad. Así, sería más fácil dominarla. De allí que convenía poner las bases ideológicas y culturales para la dominación
física y espiritual. Para ello se usaron los desvaríos lascasianos

ANTONIO CAPONNETTO, op. cit., 76-77.

RAMIRO DE MAEZTU, Discurso pronunciado en el Club Español de Buenos Aires en 1929, cit. por ZACARÍAS DE VIZCARRA, La vocación de América, Librería de A. García Santos, Buenos Aires 1933, 51.

Oración

Para la mayor gloria de Dios

Evsngelio

San Lucas 10:1-9
Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir Y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: `Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.’

Palabra de Dios

La libertad de expresión de Las Casas



Es preciso que reflexionemos sobre un hecho del que se ataca normalmente a España y es la supuesta «falta de libertad» para criticar los hechos de la Corona o de la Iglesia. Al analizar este período de la historia resulta extraño cómo este ardiente religioso haya podido atacar impunemente y con expresiones terribles no solo el comportamiento de los particulares, sino el de las autoridades, tanto eclesiásticas como civiles.

Por utilizar la idea del norteamericano Maltby, la monarquía inglesa no habría tolerado siquiera críticas menos blandas, sino que habría obligado al imprudente contestatario a guardar silencio. El mismo historiador dice que ello.se debió al hecho de que la libertad de expresión era una prerrogativa de los españoles durante el Siglo de Oro, tal como se puede corroborar estudiando los archivos, que registran toda una gama de
acusaciones lanzadas en público-y no reprimidas-
contra las autoridades. Por otra parte, se reflexiona muy poco sobre el hecho de que este furibundo contestatario no solo no fuera neutralizado o silenciado, sino que por el contrario el regente Cardenal Cisneros le otorgase en 1516 el título oficial de «Protector general de todos los indios» designándolo por las propias autoridades para un cargo desde el que intervino en los asuntos de.Indias. Desde allí aprovecharía el cargo y su amistad con Carlos V para presentar proyectos de ley que posteriormente serían aprobados. Es que no solo la Corona no tomó medidas contra Las Casas sino que hasta lo tomó demasiado en serio tratando de poner remedio a sus acusaciones con leyes que tutelasen los derechos indígenas. Con esta finalidad, el fraile dominico surcaría el océano en doce ocasiones para hablar ante el gobierno de la Madre Patria. Hasta hubo una revisión legislativa para mejorar las condiciones de los indios, publicada bajo el título de las «Leyes Nuevas de Indias para el buen trato y protección de los indios», publicadas en 1542 (año en que aparecía la Brevísima… de Las Casas), donde se modificaba la legislación de la encomienda a favor de.los indios, reafirmando (juna vez más!) la ilegalidad de la esclavitud. Estas leyes sirvieron como directriz de la política de la Corona en los años siguientes

Oración

Descienda, Señor, tu misericordia sobre nosotros, * pues pusimos en ti nuestra esperanza.

Evangelio

San Lucas 19:41-47
Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.» Entró en el Templo y comenzó a echar fuera a los que vendían, diciéndoles: «Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!» Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle,

Palabra de Dios

Sobre la izquierda y derecha, (Thomas Molnar)

Sobre la izquierda y derecha, (Thomas Molnar)

actualmente se emparenta la metafísica con la derecha y la deconstrucción con la izquierda.

la diferencia entre izquierda y derecha es ontológica: la derecha mantiene una <intuición del ser>, mientras que la izquierda se caracteriza por la <negación del ser>, En arte, a su vez, las vanguardias fueron muchas veces calificadas como parte de la izquierda, aunque expresiones suyas se vincularon a la derecha política, como el futurismo de Marinetti o el surrealismo de
Salvador Dalí.

Todo esto habla a las claras de la elasticidad casi infinita de la díada. Habla de su tendencial vacuidad y de su índole relacional, lo que suele provocar malestar en quienes precisan definirla de modo absoluto. Y es que la definición se va escapando, porque el campo de significación resulta históricamente tan variado, y tan multidimensional, que la unidimensionalidad de la díada parece no encajar con las exigencias empíricas de sus referentes. Como consecuencia de esto, muchos deciden que la díada ya no sirve, que ya no tiene utilidad alguna y que debiera ser sencillamente olvidada, mientras millones de personas en todas partes contradicen todos los días estas pretensiones.

Cómo Permaneciendo en ella, utilizando la díada con todo propósito, todavía hoy, después de más de doscientos treinta años. Así, el siglo XXI continúa hablando de izquierdas y derechas, para el malestar de quienes sostienen que hablar así no sirve, simplemente porque no encuentran cómo definir con claridad los términos en la caótica variabilidad de sus referentes. Otros, por su parte, no niegan la vigencia y utilidad de la díada, pero niegan que tenga contenido o sustancia alguna. Se quedan tan solo con su índole relacional y la privan de toda otra lógica. De esta manera, izquierda y derecha se vuelven términos completamente vacíos; significantes que pueden ser llenados literalmente con cualquier cosa, de cualquier forma, siempre que se encuentren en relación de oposición. Así, se supone una lógica azarosa y absolutamente arbitraria para la distribución del contenido que irá posicionándose a izquierda o a derecha. Qué hace que algo esté de un lado o de otro? No hay respuesta, porque se ha privado de toda sustancia a los términos, y todo lo que son, a la postre, es la negación del contrario: la derecha es lo que no es de izquierda, y la izquierda es lo que no es de derecha

Thomas Molnar, La izquierda vista de frente (Madrid: Unión Editorial, 1973)

Los razonables

Solo existen dos clases de personas que puedan Ilamarse razonables: aquellas que sirven a Dios de todo corazón, porque le conocen, y aquellas que buscan a Dios de todo corazón porque no le conocen»

Blaise Pascal, Pensamientos, Ed. Espasa-
Calpe, Madrid, 2003, n9 194.

Oración

Hoy mismo, si oyereis su voz, guardaos de endurecer vuestros corazones

Evangelio

San Lucas 10:38-42
Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola.María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

Palabra de Dios