Oración

Velad y orad, para que no caigáis en la tentación

Evangelio

San Juan 13:1-15
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.» Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.» Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.» Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.» Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.» Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis `el Maestro’ y `el Señor’, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.

Palabra de Dios

La Gloria celestial



Evangelio según san Mateo, 6: 28-30 «: Y por qué andáis acongojados por el vestido? Considerad los lirios del campo cómo crecen, no trabajan ni hilan: os digo, pues, que ni Salomón con toda su gloria fue cubierto como uno de éstos. Pues si al heno del campo, que hoy es, y maňana es echado en el horno, Dios viste así, ccuánto más a vosotros, hombres de poca fe?» (vv. 28-30)

Los lirios representan la claridad de los ángeles del cielo por el candor y brillo de gloria que Dios les ha concedido (Mt.22; Lc 20 ). No trabajan ni hilan porque las virtudes de los ángeles, por la suerte que les ha cabido desde su origen, reciben incesantemente lo concerniente a su existencia. Y cuando dice por Lucas que en la resurrección los hombres serán como ángeles, quiso, con el ejemplo de la claridad angélica, fijar nuestra esperanza en el vestido de la gloria celestial

San Hilario, homiliae in Matthaeum, 5

Oración

Cristo, ten piedad de nosotros

Evangelio

San Lucas 22:39-71;23:1-53
Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos; los discípulos le siguieron. Llegado al lugar les dijo: «Pedid que no caigáis en tentación.» Se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Entonces se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. Levantándose de la oración, vino donde los discípulos y los encontró dormidos por la tristeza; y les dijo: «¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación.» Estaba todavía hablando cuando se presentó un grupo; el llamado Judas, uno de los Doce, iba el primero, y se acercó a Jesús para darle un beso. Jesús le dijo: «¡Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!» Viendo los que estaban con él lo que iba a suceder, dijeron: «Señor, ¿herimos a espada?» Y uno de ellos hirió al siervo del Sumo Sacerdote y le llevó la oreja derecha. Pero Jesús dijo: «¡Dejad! ¡Basta ya!» Y tocando la oreja le curó. Dijo Jesús a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido contra él: «¿Como contra un salteador habéis salido con espadas y palos? Estaba yo todos los días en el Templo con vosotros y no me pusisteis las manos encima; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.» Entonces le prendieron, se lo llevaron y le hicieron entrar en la casa del Sumo Sacerdote; Pedro le iba siguiendo de lejos. Habían encendido una hoguera en medio del patio y estaban sentados alrededor; Pedro se sentó entre ellos Una criada, al verle sentado junto a la lumbre, se le quedó mirando y dijo: «Éste también estaba con él.» Pero él lo negó: «¡Mujer, no le conozco!» Poco después le vio otro y dijo: «Tú también eres uno de ellos.» Pedro dijo: «¡Hombre, no lo soy!» Pasada como una hora, otro aseguraba: «Cierto que éste también estaba con él, pues además es galileo.» Le dijo Pedro: «¡Hombre, no sé de qué hablas!» Y en aquel mismo momento, cuando aún estaba hablando, cantó un gallo. El Señor se volvió y miró a Pedro. Recordó Pedro las palabras que le había dicho el Señor: «Antes que cante hoy el gallo, me habrás negado tres veces» y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente. Los hombres que le tenían preso se burlaban de él y le golpeaban. Y, cubriéndole con un velo, le preguntaban: «¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?» Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas. En cuanto se hizo de día, se reunió el Consejo de Ancianos del pueblo, sumos sacerdotes y escribas, le hicieron venir a su Sanedrín y le dijeron: «Si tú eres el Cristo, dínoslo.» Él respondió: «Si os lo digo, no me creeréis. Si os pregunto, no me responderéis. De ahora en adelante, el Hijo del hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios.» Dijeron todos: «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?» Él les dijo: «Vosotros lo decís: Yo soy.» Dijeron ellos: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca?»
Se levantaron todos ellos y le llevaron ante Pilato. Comenzaron a acusarle diciendo: «Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo rey.» Pilato le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Él le respondió: «Sí, tú lo dices.» Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún delito encuentro en este hombre.» Pero ellos insistían diciendo: «Solivianta al pueblo con sus enseñanzas por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí.» Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén. Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba que hiciera algún signo en su presencia. Le hizo numerosas preguntas, pero él no respondió nada. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con insistencia. Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados. Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en él ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y le soltaré.» Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: «¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!» Éste había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les habló de nuevo, con la intención de librar a Jesús, pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícale, crucifícale!» Por tercera vez les dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le dare un escarmiento y le soltaré.» Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y arreciaban en sus gritos. Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que habían pedido, al que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su deseo. Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él Jesús se volvió a ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Sepultadnos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?» Llevaban además a otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «Ha salvado a otros; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.» También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el rey de los judíos, ¡sálvate!» Había encima de él una inscripción: «Este es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le increpó: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio éste nada malo ha hecho.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» Jesús le dijo: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.» Era ya cerca de la hora sexta cuando se oscureció el sol y toda la tierra quedó en tinieblas hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu.» Y, dicho esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» Y toda la muchedumbre que había acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvió dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo estas cosas. Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo, que no había asentido al consejo y proceder de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Se presentó a Pilato, le pidió el cuerpo de Jesús y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía.

Palabra de Dios

Con todo y su gloria



Evangelio según san Mateo, 6: 28- 30 «: Y por qué andáis acongojados por el vestido? Considerad los lirios del campo cómo crecen, no trabajan ni hilan: os digo, pues, que ni Salomón con toda su gloria fue cubierto como uno de éstos. Pues si al heno del campo, que hoy es, y mañana es echado en el horno, Dios viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?» (vv.28-30)


Tanta diferencia hay entre la verdad y el error, cuanta entre el vestido y las flores. Si Salomón fue superado por las flores, siendo así que fue el más rico de los reyes, ccuánto más tú puedes ser superado
por las flores? Salomón fue superado por las flores en hermosura, no una sola vez, ni dos, sino tanto tiempo cuanto duró su reinado. Y esto es lo que significan aquellas palabras: «En toda su gloria», porque ni un solo día pudo aparecer tan hermoso como las flores

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 22,1

Evangelio

San Mateo 14:32-72;15:1-46
Subieron a la barca y amainó el viento Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.
Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: «¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los antepasados? Pues no se lavan las manos a la hora de comer.» Él les respondió: «Y vosotros, ¿por qué transgredís el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: El que diga a su padre o a su madre: `Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda’, ése no tendrá que honrar a su padre y a su madre. Así habéis anulado la palabra de Dios por vuestra tradición Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.» Luego llamó a la gente y les dijo: «Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.» Entonces se acercan los discípulos y le dicen: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?» Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos y guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.» Tomando Pedro la palabra, le dijo: «Explícanos la parábola.» Él dijo: «¿También vosotros estáis todavía sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al excusado? En cambio lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.» Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra.Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija. Pasando de allí Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.» Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?» Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos.» Él mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas. Y los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños. Despidiendo luego a la muchedumbre, subió a la barca, y se fue al territorio de Magadán.

Palabra de Dios

Oración

Señor, ten piedad de nosotros

Evangelio

San Juan 12:1-9
Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos.Y la casa se llenó del olor del perfume Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?» Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis.» Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

Palabra de Dios

El Like del narcisismo

El Like del narcisismo

(Vi°laci0nes) Nadie con un minimo de moral negaria que urge combatir este tipo de vyolencia que, sin contar lo que ocurre en las cárceles, sufren principalmente las mujeres. La discusión que debería darse, por lo tanto, atañe a los medios. Pero es aquí donde el idiotismo aflora por doquier. En el año 2019, por ejemplo, se lanzó la canción <Un viølad0r en tu camino>- también conocido como <himno fęminįsta>- del grupo de mujeres fęminįstaz Las Tesis, y se convirtió en un furor internacional. En todas partes se Ilevaron a cabo verdaderos happenings en los que grupos de mujeres con los ojos vendados con una cita negra, y con el reglamentario pañuelo verde abørtistª en el cuello o el brazo, representaban una coreografia de movimientos y señales más parecidas a una marcha militar orwelliana que a una performance progresista. Mientras tanto, iban entonando los versos de la canción, acusando de viõladōres a los policías, a los jueces, al presidente y al mismísimo Estado, redefinido como <macho vìol@dor>. Por doquier, estos eventos fueron presentados mediáticamente como una forma de combatir el flagelo de la Vi°laci0n que sufren las mujeres en el mundo. Se tomó tan en serio el asunto que incluso un equipo de fútbol de chicos menores de 17 años fue investigado y sancionado en México por haber replicado la coreografía en un video casero de manera burlona. Lo que a prácticamente nadie se le ocurrió fue decir que estas coreografias no guardaban ningún vínculo real con el fin que decian perseguir: en una palabra, que no servían para nada. Sostener que el himno fēminįsta no disuadía a los viölad0res ni protegía a las mujeres equivalía casi a una herejía. Además, nadie reparaba en la evidente contradicción que supone acusar al Estado de viōlad0r y al mismo tiempo pedirle que solucione el problema de la vi0laci0n y proteja a las mujeres. El fēmīnįsmo es, en todas partes, una forma de estatismo: sus demandas siempre se canalizan en última instancia por vía estatal. Pero cómo se canaliza estatalmente la
lacra de la vįølación si el mismo Estado es un vy0lador?
Las contradicciones habitan el absurdo, y el idiotismo
posmoderno adora el absurdo. De más está decir que tantas entonaciones y coreografias pseudoguerreras tantos dedos acusadores apuntando hacia las cámaras de televisión y tantos periodistas comprometidos con la difusión de estos eventos no sirvieron para absolutamente nada: ningún viõladōr resultó conmovido y las mujeres no viven hoy en un lugar más seguro que entonces. Pero el idiota mira su ombligo, y su ombligo no reporta resultados sobre la sociedad, sino sobre sí mismo. ¿Cuántos midieron los resultados concretos de estas performances, y cuántos escrutan la medida en que logran la inclusión cambiando la <a> y la <o> por la <e>? Los resultados del idiota remiten a él mismo, y este es su engaño mayor: su <compromiso con las causas sociales> no suele ser más que una forma de narcisismo. Sus propios resultados los ve reflejados en likes y en aceptación social: esa es su medida real en todo esto. Hablar <lenguaje inclusivo> quizás no sirva para incluir a nadie distinto del que se esfuerza por hablarlo.
Estudiar y realizar la coreografa del himno fēminįsta quizás no sirva para salvar a ninguna mujer de ser viøladā, pero sirve para viralizarse a sí misma en las redes sociales y, si se tiene más suerte aún, salir en televisión. Un buen ejemplo del narcicismo que motoriza al idiota en sus búsquedas de un <mundo mejor> lo encontramos en el twerking ○ perreo. Este consiste en un <baile> que se hace en cuclillas o en cuatro patas, en el que se agita la cadera y el trasero como si se estuviera manteniendo una relación sexual. Su nombre en español remite precisamente a la postura del perro en el cøïto. Pero ahora resulta que este baile contiene un gran potencial <emancipatorio> y que sirve para combatir la <injvsticìa råcīąl>. Las protestas de Blªck Lîv3s Mættêr, por ejemplo, se caracterizan por convertirse a menudo en sesiones colectivas de twerking. De esta manera, uno puede conjugar su necesidad de ser visto y apreciado sexvalmęnte con la necesidad de ser considerado una persona comprometida con la vida de los afroamericanos. Ambas cosas pueden lograrse en un solo reel. A principios del 2021, BlackBlªck Lîv3s Mættêr publicó en Instagram un homenaje a Martin Luther King con un video en el que una mujer negra perrea en distintos lugares históricos de Washington D. C

La mujer está vestida con un short con los colores de la bandera norteamericana y un top. El video dura 1 minuto y 20 segundos. A lo largo de toda la filmación, llegamos a ver en pantalla el rostro de la mujer menos de 15 segundos; el resto, son primeros planos de su
trasero agitándose en cuclillas y en cuatro patas, y eventualmente de su escote. Lo curioso del caso es que al describir su publicación Blªck Lîv3s Mættêr asegura que se trata de <Una declaración de libertad y sanación. Abogar por la descolonización de la sobresexualización de los cuerpos de las mujeres negras para recuperar antiguas danzas sagradas de liberación y bienestar>. <Pero en qué sentido un video que no hace más que mostrar el trasero de una mujer moverse de arriba abajo en primer plano sirve para combatir la <sobresexualización> de las mujeres negras?

Además habría que preguntarse cuál es la relación entre el pastor bautista Luther King, con sus valores ascéticos y su ética protestante, y una danza como la descrita. Al momento de dar cuenta de qué tiene que ver el twerking con la lucha de los afroamericanos, Blªck Lîv3s Mættêr ofrece esta escueta explicación: <La vergüenza de las prácticas africanas tradicionales no es nuestra. El trauma se mantiene en el cuerpo, sacúdelo>. Pero si el asunto consistía en reivindicar prácticas africanas tradicionales, podríamos preguntar también por qué no deformarse el labio con enormes discos tal como hace la mujer mursi, en lugar del twerking. Aquello sí que serviria para <deconstruir> los estereotipos sexualizados. O si de danzas se trata, por qué no el tradicional agbadza conocido también como <el baile del pollo> por los movimientos similares al ave de corral que se ejecutan con los brazos, en lugar del perreo. La respuesta es obvia: porque en el fondo es un asunto narcisista, en el que la hipersexualización del idiota y su irrefrenable deseo de ser visto y celebrado se maquilla con causas sociales canonizadas por los medios de comunicación.

http s://w ww.instagra m.co m/tv/CKMb RgQhbG8/.

<Escándalo en el América: investigan al equipo sub 17 por burlas a himno fēminįsta «un viõladōr en tu camino»>, Infobae, 5 di-
ciembre 2019, http s://w ww.inf obae.co m/
america/deportes/2019/12/05 /escandalo-en-
el-america-investigan-al-equipo-sub-17-por-
burlas-a-himno-feminista-un-violador-en-tu-
camino/.