Desprecio del pasado



hay que notar que este tipo de idiota se parece a un niño porque ni siquiera se cuestiona el problema del pasado: esa dimensión, sencillamente, no existe; no hay ninguna memoria significativa en la que abrevar. En cambio, para el idiota posmoderno de Deleuze y Guattari, el pasado existe como fuente de todos los males, y se vuelve objeto de negación: el pasado nos condena, nos sujeta, impide nuestra <creatividad>, y por eso hay que borrarlo, literalmente destruirlo. En esto, el idiota de nuestros tiempos es más un adolescente que un niño: sabe que tiene un pasado, pero lo advierte como una amenaza, como aquello que está demorando su desarrollo y plenitud. El adolescente, como el idiota posmoderno, entiende que no puede avanzar si no se despega de todo lo anterior: necesita renacer, precisa rehacerse

Por otra parte, el idiota posmoderno tampoco presenta ningún proyecto, no tiene ninguna visión concreta de futuro que vaya más allá de declaraciones de sentimientos o, en el mejor de los casos, superficiales enunciaciones de fines. Su visión hacia adelante se
reduce a expresiones de deseo, y por eso mismo no es.una visión hacia adelante, sino un presentismo absoluto: yo deseo ahora esto, yo siento ahora esto otro. Pero los proyectos no se conforman con la mera definición de fines, sino también de medios: no solo los qué, sino también los cómo. Son los medios los que terminan de imprimir en el proyecto su mirada hacia adelante: habrá que hacer esto si queremos lograr esto otro. El cómo pone en marcha el proceso que conduce hacia el futuro. Lo contrario es carpe diem disfrazado de filantropia y <justicia social>

Generación idiota: Una crítica al adolescentrismo. Laje, Agustin

Tu derroche de hermosura



Evangelio según san Mateo, 6: 28- 30 «: Y por qué andáis acongojados por el vestido? Considerad los lirios del campo cómo crecen, no trabajan ni hilan: os digo, pues que ni Salomón con toda su gloria fue cubierto como uno de éstos. Pues si al heno del campo, que hoy es, y mañana es echado en el horno, Dios viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?» (vv. 28-30)

Después que demostró a sus discípulos que no era conveniente andar solícitos con el alimento, pasó a otra cosa más sencilla. No es tan necesario el vestido como el alimento, y por ello dice: » Y por qué andáis acongojados por los vestidos?» No usa aquí del ejemplo de las aves, para citar como ejemplo el pavo real o el cisne, de quienes se podrían tomar ejemplos parecidos, sino que usa del ejemplo de los lirios, diciendo: «Considerad cómo crecen los lirios del campo»
Quiere demostrar con estas dos cosas la sobreabundancia de sus dones, a saber, con el derroche de hermosura y la vileza de los que participan de tanto decoro

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom 22,1

Los mayasEn el momento de su descubrimiento y comparacion cultural



pueblo al cual indigenistas suelen describir como «los griegos de América», pacíficos y dedicados a erigir templos y estudiar la ruta de los astros. «Toda América estaba en la Edad de la Piedra Pulida
cuando fue descubierta.

Había traspasado los límites de la Edad de la Piedra Bruta, pero aun no había alcanzado la de los metales. Cierto es que el cobre, el bronce y los metales preciosos eran muy empleados con una variedad de propósitos, pero la piedra tallada y la pulida constituían en todas partes el principal material seleccionado para fabricar
instrumentos cortantes…la rueda de alfarero y el barnizado no habían sido inventados.se erigieron estructuras simétricas de piedra, pero la escuadra, el compás, la plomada, la balanza y las pesas no habian sido inventadas… no habían llegado a idear los remos o velas para propulsarlos (botes), usaban únicamente la pala, y el timón les era desconocido…los instrumentos de cuerda escapaban a su capacidad ‘creadora’. A lo que agrega Louis Baudin: ‘La escritura no existía en el Perú.. Los indios no conocían la sierra, las tenazas, el berbiquí, el tornillo, el clavo, la barrena, la lima, el cepillo, las tijeras, los fuelles, la cola, el vidrio, ni siquiera la rueda… Desconocían el hierro o no querían explotarlo.. La famosa mina de Potosí fue descubierta por los españoles… No conociendo los indios el torno, hacían vasos de tierra cocida con moldes… hay un hecho cierto y curioso que ha colocado a los indios en un estado de inferioridad manifiesta en relación con los demás pueblos de la antigüedad»

BRINTON, Daniel, La raza americana, Nova, Buenos Aires 1946, 57-58, citado por ENRIQUE DÍAZ ARAUJO, Propiedad indígena, UCALP, La Plata 2009, 96-97.

Oración

Gracias os doy por la inexplicable quietud. sosiego y gozo que yo he hallado en este templo hermoso de la paz, donde descansaré gustoso eternamente

Evangelio

San Lucas 7:36-50
Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien.» Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies.Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite.Ella ha ungido mis pies con perfume Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Palabra de Dios

Los débiles abusan de los feos usando palabras

Los débiles abusan de los feos usando palabras

El yo puede ser totalmente reemplazado por un fake o incluso un deepfake. Así, no hay lugar simplemente para ediciones sofisticadas o incluso para el anonimato sino también para el reemplazo de identidades o bien.para la construcción de identidades de ficción.

Una suerte de <trastorno de identidad disociativo digital>.inunda el mundo online. Personas que no quieren ser ellas mismas, que no desean una correspondencia entre su yo-real y su yo-digital, llegan a extremos a menudo absurdos: nombres de ficción, rostros que no son en ningún sentido los suyos, cuerpos alterados, imágenes robadas, momentos inventados, vidas de mentira. El travestismo digital causa terror en las plataformas de citas, donde las estafas son una constante. Allí, dice Steyerl analizando el caso de nigerianos que engañan a norteamericanos con fotos de mujeres rusas, <los débiles abusan de los feos usando palabras>. Pero, más importante que las palabras, lo que usan los timadores.son imágenes: imágenes de mujeres hermosas, perfectas pero fakes, sin las cuales los <feos> no se entusiasmarían tanto como para hacer transferencias bancarias comprar billetes de avión para terceros o reservar hoteles de lujo antes de caer en la cuenta de que han sido estafados por un conjunto de píxeles sexis bien ordenados por Photoshop.

*Por deepfake se entiende el resultado de utilizar tecnologías algorítmicas que crean imágenes falsas que involucran a determinadas personas de manera tan realista que es casi imposible advertir la falsedad del contenido expuesto.

Steyerl, Arte Duty Free, p. 176 646

¿Encontramos en la historia ejemplos análogos de deficiencia en los papas?

¿Encontramos en la historia ejemplos análogos de deficiencia en los papas?

Si hay, desgraciadamente, un cierto número de papas cuya vida moral no fue ejemplar, aunque en las cuestiones de doctrina fueron casi siempre irreprochables. No obstante, hay algunos ejemplos de papas que cayeron en el error o que, cuando menos, sostuvieron el error en vez de combatirlo. Estos papas fueron Liberio, Honorio I y Juan XXIl.

¿Cómo sostuvo el error el Papa Liberio?- El Papa Liberio (352-366) se plegó a la presión de los arrianos que negaban la divinidad de Cristo. Excomulgó en el año 357 al obispo Atanasio, el valiente defensor de la doctrina católica, y sostuvo una profesión de fe ambigua. La lglesia honra ahora a Atanasio como un santo, y no así al Papa Liberio

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA
Por el Padre Matthias Gaudron

El gallo que cantó a PedroUn gallo impertinente



Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo afuera, lloró amargamente» (Mt 26, 74-75).

Hay que atrapar de nuevo aquel gallo. Aunque sea molesto, insoportable, embarazoso. Mejor dicho, precisamente porque es fastidioso.

Y por favor, que nuestra hipocresía no llegue a insinuar que ha sido educado con métodos anticlericales, que forma parte de una conjura contra nosotros.

Procuremos ser serios, al menos el viernes santo. Si hay una conjura, es la nuestra. La conjura de nuestra mediocridad, de nuestra diplomacia, para estrangular la palabra de Cristo.

Pretendemos ser unos campeones de la fe, siendo así que eludimos regularmente las duras exigencias del evangelio. Queremos que se nos reconozca como modelos de fidelidad, aunque buscamos todos los posibles (e imposibles) caminos para eludir los compromisos decisivos.

Ese gallo presumido debería ser una especie protegida en la Iglesia.
Deberíamos pedirle que no deje de cantar, de denunciar sin piedad nuestros fallos, nuestras faltas, nuestros achaques. Es el gallo el que, como centinela vigilante, lanza la alarma contra nuestra alianzas con la noche, la hipocresía, la mentira, los manejos. Es el gallo el que «nos recuerda» las muchas esperanzas que hemos defraudado, los pobres a los que hemos traicionado, los mártires por causa de la justicia que no sabemos o no queremos reconocer, las mujeres que seguimos ignorando (y bastaría ir a buscarlas precisamente allí donde nosotros, hombres valientes y aguerridos, no hemos sabido estar).
Ese gallo debería estar de guardia permanente en la Iglesia. Para levantarnos del sueño. Para encendernos la cara de vergüenza (la única luz, quizás, que nos permite caminar en la oscuridad en que nos movemos). Para hacer que broten en nuestros ojos aquellas lágrimas, que son las únicas que nos permiten percibir de nuevo al Condenado.
Pedro, ayúdanos a salvar «tu» gallo y nuestro gallo, aunque no esté dispuesto a celebrar triunfos. Cuando perdemos la cara (y no sólo la cara), ese gallo impertinente nos recuerda que, después de golpearnos necesariamente el pecho, se nos concede la gracia de poder levantar la mirada al Crucificado.
Pedro, ¿me equivoco si me atrevo a sospechar que también se nos ha dado a nosotros el gallo, como herencia del Maestro, como un elemento fundamental para la custodia del rebaño?

Oración

¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús, órgano de la Trinidad venerada, por quien se perfeccionan todas nuestras obras! Yo os ofrezco las mías, aunque tan imperfectas, para que supliendo vos mi negligencia, puedan aparecer muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento

Evangelio

San Juan 10:22-38
Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.» Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.» Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas de parte del Padre os he mostrado. ¿Por cuál de esas obras queréis apedrearme?» Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.» Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois? Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la palabra de Dios -y no puede fallar la Escritura- a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: `Yo soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.»

Palabra de Dios