Día: 6 agosto, 2017

Iglesia

La reunión del pueblo de Dios comienza en el instante en que el pecado destruye la comunión de los hombres con Dios y la de los hombres entre sí. La reunión de la Iglesia es por así decirlo la reacción de Dios al caos provocado por el pecado. Esta reunificación se realiza secretamente en el seno de todos los pueblos: “En cualquier nación el que le teme [a Dios] y practica la justicia le es grato” (Hch 10, 35; cf LG 9; 13; 16).

Oración

Oh Dios, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas, y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos, te rogamos, que, escuchando siempre la palabra de tu Hijo, el Predilecto, seamos un día coherederos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.

Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 17,1-9.
Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 
Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos. Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: —Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube de luz los cubrió y una voz desde la nube dijo: —Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle. Los discípulos al oírlo cayeron de bruces llenos de temor. Entonces se acercó Jesús y los tocó y les dijo: —Levantaos y no tengáis miedo. Al alzar sus ojos no vieron a nadie: sólo a Jesús.  Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: —No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.
Palabra del Señor