Pecado venial

«Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.» (Catecismo, 1862).

Efectos del pecado venial

El pecado venial no priva al alma de la gracia santificante ni del amor divino, mas la priva de la gracia y mérito que hubiese recibido si hubiese vencido tal tentación.

Es causa también de que disminuya el fervor, es decir, que va llevando al alma poco a poco a la tibieza espiritual, pues se va acomodando a la mediocridad y cayendo en el conformismo de creer  que basta con no pecar mortalmente.

El mayor peligro que entraña el pecado venial es el de ir preparando poco a poco  nuestra alma para caer en el pecado mortal, pues alimenta nuestra inclinación al placer prohibido y, por otra parte, disminuye las gracias de Dios.

El pecado “es un desprecio que hacemos de la fuente de agua viva, la única que puede calmar la sed de nuestras almas, y preferimos a ella el agua cenagosa del fondo de las cisternas rotas”[

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