Poncio Pilato y un nuevo proceso



Como ya hemos visto al principio, el Sanedrín de Jerusalén podía proceder contra los peregrinos que se hubiesen hecho culpables de un delito religioso castigado con la pena de muerte según la ley judía; pero era el procurador quien tenía el imperium para ejecutarla o desecharla según un nuevo proceso.

Ahora bien, a esta altura de los acontecimientos se impone una pregunta: ¿por qué no fueron los magistrados, desde un inicio, con la acusación de blasfemia ante Pilato? La respuesta es sencilla: porque aunque no podían, querían aplicar su propia ley en todos los casos que fuese posible. La primera sentencia de muerte del tribunal judío ejercería una presión moral sobre el juez romano: «nosotros tenemos una ley, y, según esa ley debe morir» (Jn 19, 7). Sin embargo, dado el poco sustento que la acusación de blasfemia poseía para la ley romana, disfrazaron un delito religioso–la blasfemia– con un delito político -la sedición. Es por ello que la decisión de Pilato no será una simple confirmación administrativa de la sentencia de muerte judía, sino un nuevo un proceso que poseía, por su causa, una sentencia inmediata para los extranjeros donde inmediatamente el procurador, en la lengua utilizada para las provincias orientales (el griego koiné) actuaba como único juez aplicando la sentencia inmediata

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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