La tercera cualidad de un obispo es tener un buen temperamento y carecer de defectos de carácter serios, esto es, tiene que ser muy equilibrado humanamente, puesto que gratia supponit naturan. Aquí tenemos que observar su naturaleza. Además de ser un hombre de oración y ortodoxia doctrinal, tiene que ser un hombre de carácter equilibrado, sin complejos y sin problemas psicológicos.
Uno esperaría que los obispos no tengan problemas psicológicos. Me refiero especialmente al carácter. Por ejemplo, no puede tener una tendencia a la tiranía o a la carrera profesional. Algunos son piadosos y ortodoxos, pero tienen caracteres tiránicos y despóticos. No podemos aceptarlos como candidatos para el episcopado. Debería estar fuera de discusión, incluso si son ortodoxos, cuando es evidente que tienen complejos de carácter. De manera natural, tiene que ser de carácter equilibrado, y tiene que ser humilde. Por tanto, tenemos que buscar estos candidatos y, de hecho, existen
Athanasius Schneider. Christus vincit!
