Confesión y eucaristía



El sacramento de la Penitencia es el único medio ordinario por el cual se pueden perdonar los pecados graves cometidos después del Bautismo y deben ser confesados por su número y especie (cf. Concilio de Trento, ses. 14, can. 7).

Por ley divina el confesor no puede violar el secreto del sacramento de la Penitencia por ninguna razón; ninguna autoridad eclesial tiene el poder para dispensarlo y el poder civil es en absolutamente incompetente para obligarle a hacerlo (cf. Código de Derecho Canónico ١٩٨٣, can. 1388 § I; Catecismo de la Iglesia católica, 1467).

Por virtud de la voluntad de Cristo y de la perenne Tradición de la Iglesia, el santo sacramento de la Eucaristía no se puede dar a aquellos que se encuentren en estado público de pecado objetivamente grave y tampoco se debe dar la absolución sacramental a quienes manifiesten no estar dispuestos a ajustarse a la Ley de Dios, aunque esa falta de disposición corresponda a una sola materia grave (cf. Concilio de Trento, ses. 14, c. 4; papa Juan Pablo II, mensaje al cardenal penitenciario mayor William W. Baum, el 22 de marzo de 1996)

De acuerdo con la perenne Tradición de la Iglesia, el sacramento de la Santa Eucaristía no se puede dar a quienes nieguen cualquier verdad de la fe católica por profesar de manera formal su adhesión a una herejía o a una comunidad cristiana cismática (cf. Código de Derecho Canónico 1983, can. 915; 1364)

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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