Evangelio

Aleluya, aleluya.  Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas. Aleluya. EVANGELIO Mt 8, 28-34. ¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?  Lectura del santo Evangelio según San Mateo.   En aquel tiempo, llegó Jesús a la otraSigue leyendo «Evangelio»

El agua

El agua. El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que, después de la invocación del Espíritu Santo, ésta se convierte en el signo sacramental eficaz del nuevo nacimiento: del mismo modo que la gestación de nuestro primer nacimiento se hace en el agua, así el aguaSigue leyendo «El agua»

Oración

Aleluya, aleluya. Confío en el Señor; mi alma espera y confía en su palabra. Aleluya.  EVANGELIO Mt 8, 23-27. ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! Lectura del santo Evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto se levantó un temporal tan fuerte, que la barcaSigue leyendo «Oración»

Espíritu Santo

El término «Espíritu» traduce el término hebreo Ruah, que en su primera acepción significa soplo, aire, viento. Jesús utiliza precisamente la imagen sensible del viento para sugerir a Nicodemo la novedad transcendente del que es personalmente el Soplo de Dios, el Espíritu divino (Jn 3, 5-8). Por otra parte, Espíritu y Santo son atributos divinosSigue leyendo «Espíritu Santo»

Evangelio

Aleluya, Aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído –dice el Señor–. Dichosos los que creen sin haber visto. Aleluya.  EVANGELIO Jn 20, 24-29. ¡Señor mío y Dios mío! Lectura del santo Evangelio según san Juan. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulosSigue leyendo «Evangelio»

Espíritu Santo

El Antiguo Testamento proclamaba muy claramente al Padre, y más obscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento revela al Hijo y hace entrever la divinidad del Espíritu. Ahora el Espíritu tiene derecho de ciudadanía entre nosotros y nos da una visión más clara de sí mismo. En efecto, no era prudente, cuando todavía no se confesabaSigue leyendo «Espíritu Santo»