Evangelio

San Mateo 4:1-11
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.» Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.» De nuevo le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.» Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.» Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.

Palabra del Señor

La Pantalla Televisiva Absorbe lo PoliticoLa guerra del Estado contra el pueblo



A la videopolítica le corresponde la videodemocracia. Si el político se convierte en celebridad, el pueblo se convierte en espectador. El modelo del militante cede ante la emergencia del fan. La videodemocracia es un oxímoron. El demos no cabe en el video; es demasiado abstracto para ser capturado por la cámara.

Ningún pueblo se constituye alrededor del televisor. La pantalla ha revelado, en todo caso, que el pueblo no existe más que como una ficción que ahora, cuando no podemos siquiera recrearla en la pantalla, cede su lugar a su opuesto: la <diversidad>, Ella representa la médula de lo televisable: la diversidad es divertida. Ambas palabras provienen del mismo verbo en latín: divertere, que significa girar en una dirección opuesta

Así, los extravagantes y desviados-que van en direccionesnopuestas- son los favoritos de la televisión, son los divertidos: salirse de la <norma> siempre es noticiable. Pero la diversidad,
al contrario de lo que el discurso de la corrección politica habitualmente sostiene, no tendría por qué ser el elemento central de lo democrático. Lo relevante del demos estriba más
en una identidad compartida que en sus diferencias, estriba en una normalidad en torno a la cual se reproduce el propio demos, no en los anormales con los que nadie se identifica (más que los cazadores de rating). Es curioso: todo tipo de ficciones han tenido lugar en la pantalla, con excepción de aquella que nutre la legitimidad de nuestros gobiernos. ¿Quién ha visto al pueblo por televisión? El pueblo está en la palabra, pero la palabra no es el elemento que define al medio televisivo.

Nicolás Márquez y Agustín Laje. El Libro Negro de la Nūëva Izquīērda: Ideolœgįa de génęrº o subversión cultural

Sabiduría e inteligencia



Evangelio según san Mateo, 6: 22- 2 3 «La antorcha de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo fuere simple, todo tu cuerpo será luminoso. Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Pues si la lumbre que hay en ti, son tinieblas, ccuán grandes serán las mismas tinieblas?» (v. 22-23)


O bien se habla del ojo interior, no del exterior. Este lucero es la inteligencia, por medio de la cual el alma ve a Dios. Todo aquél que tiene su corazón inclinado hacia Dios tiene su ojo luciente, esto es, su inteligencia está limpia y no está oscurecida por las concupiscencias de la tierra. Las tinieblas, pues, en nosotros, son los sentidos corporales, que siempre apetecen las cosas que son propias de las tinieblas.

Por lo tanto, el que tiene su ojo limpio, esto es, la inteligencia espiritual, conserva su cuerpo luminoso esto es, sin pecado, pues aunque la carne desea las cosas malas el hombre la mortifica por medio del temor divino. Pero el que tiene su ojo malo, esto es, la inteligencia oscurecida por la maldad o perturbada por la concupiscencia, tiene su cuerpo tenebroso. No resiste a la carne cuando desea las cosas malas, porque no tiene esperanza en el cielo, que es la que nos concede valor para resistir a las tentaciones

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 15

Oración

Agua del Costado de Cristo, lávame

Evangelio

San Lucas 5:27-32
Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas refunfuñaban diciendo a los discípulos: «¿Cómo es que coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?» Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.»

Palabra del Señor

Simple y puro



Evangelio según san Mateo, 6: 22- 23 «La antorcha de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo fuere simple, todo tu cuerpo será luminoso, Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Pues si la lumbre que hay en ti, son tinieblas, ccuán grandes serán las mismas tinieblas?» (v. 22-23)

El hombre que tiene los ojos legañosos ve multiplicadas las luces, mientras que el ojo simple y puro ve las cosas simples y puras

San Jerónimo

Oración

Sangre de Cristo, embriágame

Evangelio

San Mateo 11:25-30
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga

Palabra del Señor

Peleando contra ti mismo



Evangelio según san Mateo, 6: 22- 23 «La antorcha de tu cuerpo.es tu ojo. Si tu ojo fuere simple, todo tu cuerpo será luminoso. Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Pues si la lumbre que hay en ti, son tinieblas, acuán grandes serán las mismas tinieblas?» (v. 22-23)

Todo esto se refiere a los sentidos, del mismo modo que el cuerpo queda en tinieblas si el ojo no está sano, así el alma,Nsi pierde su inocencia, todos sus sentidos (o lo que es lo mismo, la parte sensible del alma), quedan envueltos en la oscuridad Por ello dice: «Pues si la lumbre que hay en ti son tinieblas, ccuán.grandes serán las mismas tinieblas?»‘ Esto es, si el sentido, que es la luz del alma, se oscurece por el vicio, verás cómo aquello que es oscuro por sí mismo será envuelto en tinieblas

San Jerónimo

Oración

Cuerpo de Cristo, sálvame