Prohibido el ingreso de niños y adultos



También el crecimiento demográfico cumple aquí un rol importante. Los tiempos modernos traen consigo avances en materia de higiene pública, además de revoluciones tecnológicas y económicas que incrementan sustantivamente la esperanza de vida de la población. En 1800, Europa tenía una población de 187 millones. Cincuenta años después, la población aumenta a 266 millones, y hacia 1870 llega a 300 millones. Llegar a viejo ya no resulta una rareza. Ya no remite a ningún mérito, ninguna bendición ni privilegio individual. La vejez ya no se puede interpretar como un triunfo del individuo sobre los peligros de la vida, sino como el conjuro progresivo de estos peligros por parte de la sociedad. El viejo se despersonaliza, y su edad lo va dejando sin nada que ofrecer, ha dejado, finalmente, de ser sujeto.

La niñez tampoco puede dar nada significativo en su estado actual. Los niños no cambian el mundo ni lo construyen. Todo lo que cabe hacer con ellos es formarlos para la adultez, para que puedan ser <mayores de edad> no solo en cuanto al cuerpo, sino también en cuanto al espíritu. Por eso, son sobre todo adultos en potencia.

La pedagogía moderna, desde Comenio en adelante, buscará desesperadamente el método idóneo para lograr este resultado de la mejor manera. Dice este padre de la didáctica moderna: <Para que el hombre pudiera formarse para la Humanidad le otorgó Dios los años de la juventud, en los que, inhábil para otras cosas, fuera tan solo apto para su formación. La juventud es mera preparación, no tiene otra habilidad más que prepararse para lo que vendrá, puesto que es la adultez la que sirve a la humanidad.

Juan Amós Comenio, Didáctica Magna (Madrid: Reus, 1971), p.69.

Oración

Conviértete y cree en el Evangelio

Evangelio

San Mateo 6:16-21
«Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Palabra del Señor

Obrar bien doblemente



Evangelio según san Mateo, 6: 19- 21 «No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban.
Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orín ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí
también está tu corazón». (wV. 19-21)

Ahora trata sobre la utilidad que se percibe cuando se hace limosna, El que coloca su tesoro en la tierra nada tiene que esperar en el cielo. Qué esperará encontrar en el cielo aquel que nada ha enviado? Por lo tanto, peca dos veces: primero, porque atesora cosas malas, segundo, porque tiene su corazón fijo en la tierra., Asimismo, por causas contrarias obra bien doblemente quien atesora tesoros en el cielo.

Notas 1. Por esta metáfora no debe entenderse un rechazo a la materia y a las cosas creadas, sino más bien el rechazo al pecado.

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom 15

Oración

Alma de Cristo, santifícame

Evangelio

San Lucas 18:31-43
Tomando consigo a los Doce, les dijo: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre: le entregarán a los gentiles y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán; pero al tercer día resucitará.» Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía. Cuando se acercaba a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» Él dijo: «¡Señor, que vea!» Jesús le dijo: «Recobra la vista. Tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.

Palabra del Señor

Lo que nos gusta



Evangelio según san Mateo, 6: 1 9- 21 «No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orín ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí también está tu corazón». (wV. 19-21)

Esto no debe entenderse solamente del dinero, sino de todas las cosas que se poseen en la tierra. Para el goloso, su dios es el vientre; para el lascivo, su tesoro es la impureza; para el amante, la liviandad, Cada uno es esclavo del que le ha vencido. Alli, pues, tiene su corazón donde tiene su tesoro

San Jerónimo

Oración

Jesús misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita

Evangelio

San Lucas 18:31-43
Tomando consigo a los Doce, les dijo: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre: le entregarán a los gentiles y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán; pero al tercer día resucitará.» Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía. Cuando se acercaba a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» Él dijo: «¡Señor, que vea!» Jesús le dijo: «Recobra la vista. Tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.


Palabra del Señor

Testigos del evangelio



Evangelio según san Mateo, 6: 19- 21 ‘No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orín ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí también está tu corazón». (w. 19-21)

Qué es, pues, mejor, el amontonar sobre la tierra, donde no es segura su conservación, o en el cielo, donde es segura su defensa? jQué necedad tan grande es amontonar bienes donde se ha de dejar, y no enviarlos allí a donde se ha de ir! Coloca tus riquezas allí donde tienes tu patria

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom, 1 5