¿Qué parte tienen los obispos en la actual crisis de la lglesia?



«La crisis de la lglesia es una crisis de obispos», ha dicho el cardenal Seper,
De los cuatro mil obispos de la lglesia Católica, hay ciertamente quienes quieren ser católicos y servir a la fe, pero en la mayor parte de ellos, la fe es mal entendida. En lugar de defenderla, dejan hacer a los sacerdotes y profesores que niegan una o varias verdades de fe; o hasta los apoyan

Muchos de los obispos sostienen abiertamente posiciones que son
incompatibles con la fe y la moral católicas.

¿Puede citarme algunos ejemplos?- En Francia, el cardenal Lustiger, arzobispo de Paris, enseña públicamente que los judios no tienen necesidad de convertirse al cristianismo
Asimismo, Monseñor Doré, arzobispo de Estrasburgo (y antiguo docente de la facultad de teologia del Instituto Católico de París), niega que los judios que han rechazado a Jesucristo puedan ser considerados como «infieles» y «ciegos»: no son ellos quienes se tienen que convertir, sino al contrario, los católicos quienes han usurpado su lugar pretendiendo ser el «nuevo Israel».

¿Estas tesis son directamente contrarias a la enseñanza de la lglesia? – La enseñanza de los Apóstoles es muy clara. San Pablo habla explicitamente de la incredulidad de los judios (Rom.
11, 20) y de su ceguera ( Rom. 11, 25; 2 Cor 3, 15; etc.); afrma que, en ese estado, «no complacen a Dios», sino que al contrario, son sujetos de su cólera. (1 Tes. 2, 14-16). El dulce San Juan habla
de esos que se dicen judios y no lo son, sino que son la Sinagoga de Satán» (Ap. 2, 9). San Pedro les echa en cara, el dia de Pentecostés: «Que toda la casa de Israel sabe ciertamente que Dios ha hecho Señor y Cristo a ese Jesús que vosotros habéis crucificado. [..] Haced penitencia, y que cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo, para la remisión de vuestrospecados». (Act. 2, 36-38)

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA
Por el Padre Matthias Gaudron

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Oración

Cristo, óyenos

Evangelio

San Lucas 18:31-43
Tomando consigo a los Doce, les dijo: «Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre: le entregarán a los gentiles y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán; pero al tercer día resucitará.» Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía. Cuando se acercaba a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo y empezó a gritar, diciendo: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?» Él dijo: «¡Señor, que vea!» Jesús le dijo: «Recobra la vista. Tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.

Palabra del Señor

La tierra, el lugar en dónde los viejos no caben



Los viejos pueden ser, en virtud de su edad, magos o sacerdotes, transmisores de tradiciones o intérpretes de los más encriptados elementos comunitarios, bajo la condición de que el grupo social precise para su orden y su práctica social de referencias religiosas y tradicionales. Pero cuando ellas caen en desuso, ya no se puede ver la edad avanzada como poseedora de estos secretos y habilidades. Queda así privada de sus relevantes funciones de otros tiempos. Sin Dios, y vueltos contra toda tradición los tiempos modernos no son los tiempos del anciano. La industria moderna del rejuvenecimiento buscará en adelante disimular este vacío.

Nietzche anota, ya en su tiempo, que <no se soportaría ya a un hombre sabio del viejo estilo>, En efecto, apoyados en el silencio, estos se demoraban en el arte de pensar. En cambio nosotros <pensamos demasiado de prisa y de camino, mientras andamos y en medio de ocupaciones de todo tipo, incluso cuando pensamos en las cosas más serias; necesitamos poca preparación, y hasta poco silenciox

La gaya ciencia, sección 6. En Obras completas, vol. III P.744

El ajuste fino del universo



intrigante y sencillo: que las condiciones iniciales del Big Bang (como la densidad de masa, el nivel de entropía, la velocidad de expansión y las diferentes constantes físicas), que pudieron haber sido de muchas formas, fueron finamente ajustadas para que exista vida inteligente, con una precisión

Roger Penrose en su libro La Mente Nueva del Emperador

«para que pudiera existir vida inteligente como la nuestra el universo tuvo que ser ajustado con una precisión divina una parte en 10 elevado ala 10 elevado a la 123. jUna cifra extraordinaria! Ni siquiera podríamos escribir el número completo en la notación decimal ordinaria: sería un ‘1’ seguido de 10 ala 123 ‘0’s. Incluso si escribiéramos un ‘0 ‘ en cada protón y en cada neutrón del Universo entero -y añadiéramos también todas las demás partículas-, todavía nos quedariamos
muy cortos»

Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España


Bernal Diaz del Castillo

«Vimos cosas tan admirables (que) no sabíamos qué decir, o si era verdad lo que por delante parecía, que por una parte en tierra había grandes ciudades, y en la laguna otras muchas, y
veíamoslo todo lleno de canoas, y en la calzada muchos puentes de trecho a trecho, y por delante estaba la gran ciudad de México (…). Nosotros no llegábamos a cuatrocientos soldados»

BERNAL DIAZ DEL CASTILLO, Crónicas Americanas, C.E.A.L., Buenos Aires 1969, 5.

En dónde no se acaba


Evangelio según san Mateo, 6: 1 9- 21 No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban. Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orín ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí también está tu corazón». (vv. 19-21)

Yo no considero en este lugar el cielo como una cosa corpórea, porque todo cuerpo es tierra. Debe despreciar todas las cosas del mundo aquél que atesore para sítesoros en el cielo, del que se ha dicho: «»El cielo son los cielos para Dios» ( Sal 113,16 ), esto es, en el firmamento espiritual. El cielo y la tierra pasarán. No debemos, pues, colocar nuestro tesoro en lo que puede pasar (o constituir nuestro corazón), sino en lo que permanece siempre

San Agustín de sermone Domini, 2, 13

Oración

Señor, ten piedad de nosotros

Evangelio

San Lucas 14:26-33
«Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.

Palabra del Señor

Lucha contra el demonio



Evangelio según san Mateo, 6: 19- 21 «No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los consumen: y en donde los ladrones los desentierran y roban.
Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume orin ni polilla, y en donde los ladrones no los desentierran ni roban. Porque en donde está tu tesoro, allí también está tu corazón». (w. 19-21)

Hablando de unamanera alegórica, el orín significa la soberbia, que oscurece el brillo de las virtudes, y la polilla, que muerde el buen deseo, y por esto descompone lo compacto de la unidad, Ladrones son los herejes y los demonios, que siempre están dispuestos a quitarnos las gracias espirituales.

Rábano