Día: 2 octubre, 2018

Generosidad

¿Que debo hacer con la avaricia? (Pecado capital)

Generosidad

Es la virtud que nos dispone a dar no solamente bienes materiales sino también de nuestro tiempo, talento y la propia vida para cumplir la voluntad de Dios, sin esperar nada en cambio en este mundo.

Jesús enseña que el reino es un tesoro por el cual hay que dejarlo todo. La motivación es el amor.

Ser generoso es imitar a Jesús: “Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza”. -II Corintios 8:9

Y del mismo modo que sobresalís en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en todo interés y en la caridad que os hemos comunicado, sobresalid también en esta generosidad. -II Corintios 8:7

que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad;
-I Timoteo 6:18

La generosidad es un fruto del amor y un gran testimonio de la presencia de Dios:
“Experimentando este servicio, glorifican a Dios por vuestra obediencia en la profesión del Evangelio de Cristo y por la generosidad de vuestra comunión con ellos y con todos.” -II Corintios 9:13

AT
Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón entero y con ánimo generoso, porque Yahveh sondea todos los corazones y penetra los pensamientos en todas sus formas. -I Crónicas 28:9

Que a todos os dé corazón para adorarle y cumplir su voluntad con corazón grande y ánimo generoso. -II Macabeos 1:3

Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame; Salmos 51:14

Unción de los enfermos

Por los sacramentos de la iniciación cristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevamos en “vasos de barro” (2 Co 4,7). Actualmente está todavía “escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3). Nos hallamos aún en “nuestra morada terrena” (2 Co 5,1), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre ha venido a servir
y dar su vida en rescate por muchos.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 9, 51-56.

Tomó la decisión de ir a Jerusalén.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

CUANDO se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él.
Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron:
«Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».
Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.

Palabra del Señor