Mes: septiembre 2018

Pereza

Pecados capitales
PEREZA
del desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales, Falta culpable de esfuerzo físico o espiritual; acedía, ociosidad. (CIC 1866, 2094, 2733)

Sagrario

Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar es preciso honrarlo con culto de adoración. “La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor” (MF)
Tabernáculo iglesia San Juan apóstol Portage PA

Oración

Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es verdad;
santifícanos en la verdad.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 9, 38-43.45.47-48.

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar, córtatela.

Lectura del santo evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela:
más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».

Palabra del Señor

Envidia

ENVIDIA Rencor o tristeza por la buena fortuna de alguien, junto con el deseo desordenado de poseerla. Es uno de los siete pecados capitales. Se opone al décimo mandamiento. (CIC 2539)

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. MT.6,1-2; Cf Mt6,16-18

Arcángeles

Vivimos en un mundo donde tiene una altísima preponderancia la imagen, mundos inexistentes a los que las personas deben adecuarse y de las cuales se vive pendiente. Tal vez allí esté la impronta de los medios que han dejado de ser tales para convertirse en fines en sí mismos.

Pero por la fé sabemos que hay otra realidad, otra historia que supera el imperio de lo sensorial y las capas de ficciones varias.
Revelación, precisamente, implica quitar los velos a lo que normalmente se pasa por alto o no se puede ver, y Cristo nos ha revelado el rostro de un Dios que es Padre y que jamás se desentiende de la vida de sus hijos, un Dios totalmente implicado en la historia humana, tejiendo en este tiempo santo y propicio -kairós-, tiempo santo de Dios y el hombre, la eternidad en la cotidianeidad.

Los ángeles vienen a recordarnos esa dimensión trascendente de la historia, que está allí viva y palpitante aún cuando no querramos verla, aún cuando imbuídos por la locura cotidiana la pasemos por alto. Más aún, en el lenguaje bíblico la aparición de un ángel implica la acción y presencia de Dios.

Por eso la devoción a los santos ángeles es un humilde y afectuoso homenaje y memorial a esa realidad trascendente, a esa historia infinita de cielos abiertos, de puente con el Padre. En cada ser humano hay un reflejo de esa historia, una dimensión divina que es preciso cultivar con paciencia, cuidarla con amor, trabajarla con dedicación.

Quién como Dios! Dios es nuestra fuerza, Dios nos cura de todos los pecados.

El infinito, la eternidad, están aquí y ahora fecundando toda esperanza

Comunión

La Sagrada Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo acrecienta la unión del comulgante con el Señor, le perdona los pecados veniales y lo preserva de pecados graves. Puesto que los lazos de caridad entre el comulgante y Cristo son reforzados, la recepción de este sacramento fortalece la unidad de la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo

Comandante del batallón A de cazadores el serrador, 1937 Madrid las Rozas