Las reliquias de Cristo, la mesa sobre la cual se celebró la pascua

Para la Iglesia Católica nuestra fe debe estar centrada en la persona de Jesucristo, hay que advertir que ninguno de los objetos relacionados con El, han sido considerados como 100% auténticos por las autoridades eclesiásticas; aunque algunos gocen de gran popularidad o respaldo histórico, arqueológico y científico. Estas “reliquias de Cristo” tienen como finalidad ser un instrumento para que el creyente medite en los aspectos importantes de su vida en la tierra. Aquí describimos los más sobresalientes:

En Roma en la basílica mayor de San Juan de Letrán, se observa un trozo de la mesa en la que el Señor celebró con los apóstoles la fiesta de la pascua el Jueves Santo: la Última Cena

En el siglo XIV, la esposa del rey de Francia, Roberto de Anjou, la confió a los frailes franciscanos, quienes reconstruyeron allí el Cenáculo tal y como se encuentra, pero el 2 de junio de 1551 los musulmanes se apropiaron del lugar, echaron fuera a los franciscanos e instalaron en la planta baja una mezquita, sobre el lugar en el que, según dicen, estuvo la tumba del rey David.

La mesa de la Última Cena, en la cual el amabilísimo Jesús celebró la pascua e instituyó el adorable Sacramento del altar, se conserva y venera en la misma basílica de San Juan de la Cruz.

En la basílica de San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma, Madre y Cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del mundo, se encuentra un importante fragmento de la mesa del triclinium sobre la que se colocaron al centro los elementos de la cena de Pascua, la última Cena en que Jesús instituyó la sagrada Eucaristía con su cuerpo en el pan y su sangre en el vino

Esta reliquia está colocada en el retablo de la capilla del Santísimo Sacramento, de la basílica, enmarcada en madera y embellecida con un sobre relieve, también de oro, que muestra la representación iconográfica de la Última Cena del Señor.

En las visiones y revelaciones que el Señor le obsequió, la vidente y beata Ana Catalina Emmerick pudo ver el orden en el que se colocaron los discípulos en torno a la mesa: “A la derecha de Jesús estaban Juan, Santiago el Mayor y Santiago el Menor; al extremo de la mesa, Bartolomé; y a la vuelta, Tomás y Judas Iscariote. A la izquierda de Jesús estaban Pedro, Andrés y Tadeo; al extremo de la izquierda, Simón, y a la vuelta, Mateo y Felipe”.

En esta mesa, y a través de sus apóstoles, Jesús nos dejó su testamento: “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Que, como yo los he amado, así se amen también ustedes los unos a los otros. En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros” (Jn 13, 34-35).

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