La Cruz



En el sistema romano, el patíbulo de la cruz empleado tenía una forma «oficial» de crux immissa o capitata (de cuatro brazos) donde el soporte vertical cruzaba con otro (de allí el nombre de «cruz latina»). Sin embargo, existía también la crux commissa, con forma de «T», es decir, de simplemente tres brazos. Por último, estaba la crux decussata (en forma de «X», conocida hoy como la «cruz de San Andrés»), al parecer no utilizada por los romanos

Independientemente de la forma de la cruz (commissa o immissa), el brazo vertical siempre recibía el nombre de stipes o staticulum y por lo general estaba sólidamente asentado en tierra–al menos en las ciudades del Imperio donde había tribunales– en el lugar destinado a las ejecuciones. En Jerusalén el lugar destinado para las ejecuciones estaba sobreelevado con el fin de que, en la capital religiosa de esa conflictiva provincia romana, todos pudiesen persuadirse de lo que les esperaba a los rebeldes. Al brazo vertical se le unía el horizontal, conocido como patibulum, nombre derivado de la región de Lacio donde se utilizaba, para castigar a los esclavos, la barra de madera con la que se cerraba desde el interior la puerta de la casa (de allí que, quitada la barra, la puerta patebat, es decir, “se abría”).

Era el propio condenado el que debía llevar su patibulum hasta el lugar de la ejecución, exigiéndolo así el procedimiento legal romano (era sólo ante la imposibilidad física que se buscaba una ayuda como la de Simón de Cirene). Hay un indicio acerca de la manera de llevar la cruz que aparece en los Evangelios, luego de la Crucifixión; nos referimos a lo que Cristo le dice a San Pedro antes de Su Ascensión: «cuando hayas envejecido, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras» (Jn 21, 18). En efecto, el cruciarius (condenado a la cruz), al salir del tribunal o de la cárcel, tenía que extender sus brazos para que le fuera colocado el patibulum sobre sus hombros (en posición horizontal detrás de la nuca), quedando sus manos atadas al madero e impidiéndosele protección ante una caída al suelo

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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