Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus no
Archivo del autor: paquetecuete
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya. Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Jn 12, 44-50. Yo he venido al mundo como luz. Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, Jesús gritó diciendo: «El que cree enSigue leyendo «Evangelio»
Protoevangelio
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Él te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón” Génesis 3,15 La Inmaculada Concepción, Giovanni Battista Tiepolo, 1767-1769
Oración
Dios pide tu fe, no desea tu muerte; tiene sed de tu entrega, no de tu sangre; se aplaca, no con tu muerte; sino con tu buena voluntad. Amén
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Jn 10, 22-30. Yo y el Padre somos uno. Lectura del santo Evangelio según san Juan. SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús seSigue leyendo «Evangelio»
La lucha diaria
Através de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con laSigue leyendo «La lucha diaria»
Oración
Cristo es nuestra esperanza nuestra paz y nuestra vida.¡Aleluya, aleluya!
Evangelio
El buen pastor dio su vida por las ovejas Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona lasSigue leyendo «Evangelio»
Armas
No, las armas de nuestro combate no son carnales, pero, por la fuerza de Dios, son suficientemente poderosas para derribar fortalezas. Por eso destruimos los sofismas. 2 Corintios, 10, 4
Adán y Cristo
Como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida» (Rm 5,18).