El Señor resucitó verdaderamente, Aleluya
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Evangelio
San Marcos 16:1-7Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas a otras: «¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?» Y levantando losSigue leyendo «Evangelio»
Oración
Levántate, Jerusalén, y deja los vestidos de alegría; cúbrete de ceniza y de cilicio, Porque en ti ha sido muerto el Salvador de Israel
Evangelio
San Mateo 28:1-7Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era comoSigue leyendo «Evangelio»
Oración
¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?
Evangelio
San Juan 18:1-40;19:1-42Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos. Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos. Judas, pues, llega allí con la cohorteSigue leyendo «Evangelio»
¿A donde va mi Rey?
¿A donde va mi Rey, de púrpura vestido, ceñida tu cabeza de tan crueles espinas ? Voy en busca de las almas, y de la oveja pérdida
Oración
Velad y orad, para que no caigáis en la tentación
Evangelio
San Juan 13:1-15Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo deSigue leyendo «Evangelio»
La Gloria celestial
Evangelio según san Mateo, 6: 28-30 «: Y por qué andáis acongojados por el vestido? Considerad los lirios del campo cómo crecen, no trabajan ni hilan: os digo, pues, que ni Salomón con toda su gloria fue cubierto como uno de éstos. Pues si al heno del campo, que hoy es, y maňana es echadoSigue leyendo «La Gloria celestial»