Sobre la Segunda Ley de la Termodinámica o Ley de la Entropia

tenemos que, si bien la materia no se crea ni se destruye (lo cual, dicho sea de paso, implica que no puede crearse a sí misma), sí se degrada transformándose en energía que, a su vez, se degrada hasta transformarse en energía térmica o calorífica, la cual ya no es re- utilizable en su mayorSigue leyendo «Sobre la Segunda Ley de la Termodinámica o Ley de la Entropia»

Ayuno y oración

Evangelio según san Mateo, 6: 1 7-18 «Mastú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu cara para no parecer a los hombres que ayunas, sino solamente a tu Padre, que está en lo escondido: y tu Padre, que ve en lo escondido, te galardonará». (vv. 17-18) Hablando de la limosna no dijo sencillamente esto,Sigue leyendo «Ayuno y oración»

Evangelio

San Mateo 5:1-12Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.Sigue leyendo «Evangelio»

Tenga su like buen hombre

Evangelio según san Mateo, 6: 16- 16 ‘Y cuando ayunéis, no os pongáis tristes como los hipócritas. Desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo querecibieron su galardón». (V. 16) El fruto del ayuno de los hipócritas se manifiesta en las palabras que a continuación dice el Salvador:Sigue leyendo «Tenga su like buen hombre»

La revolución copernicana

Pero la ciencia no parecía estar conforme y seguía buscando una explicación, fue así que, másde mil años después de Ptolomeo, Nicolás Copérnico, sacerdote y científico polaco (1473- 1543)fue requerido en 1514 por el concilio de Letrán para que aconsejara sobre la posibilidad de una reforma en el calendario. A raíz de sus investigaciones, elSigue leyendo «La revolución copernicana»

Evangelio

San Lucas 2:22-32Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones*, conforme a loSigue leyendo «Evangelio»