Oración

Qué dignidad tan grande, qué felicidad tan plena es luchar bajo la mirada de Dios y ser coronados por Cristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.

El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. 

Aleluya.
EVANGELIO

Lc 6, 43-49.
¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» , y no hacéis lo que digo?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose».
Palabra del Señor

Dios Omnipresente

La Iglesia reconoce en las otras religiones la búsqueda, «entre sombras e imágenes», del Dios desconocido pero próximo ya que es Él quien da a todos vida, el aliento y todas las cosas y quiere que todos los hombres se salven. Así, la Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero, que puede encontrarse en las diversas religiones, «como una preparación al Evangelio y como un don de aquel que ilumina a todos los hombres, para que al fin tengan la vida» (LG 16; cf NA 2; EN 53)

Diversidad_personas_religiones.jpg

Oración

Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.
 
Evangelio
Lc 6, 39-42.
 
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?.
 
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
 
En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
 
Palabra del Señor.

Exaltación de la Santa Cruz

 
aniversario de la consagración de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en 335. Igualmente se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, que la tenían en su poder desde un tiempo después de su muerte.
El itinerario de Egeria. Madrid: Rialp. p. 318-319.

Adam_Elsheimer_012.jpg

unidad

religiones-del-mundo

Todos los pueblos forman una única comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la entera faz de la tierra; tienen también un único fin último, Dios, cuya providencia, testimonio de bondad y designios de salvación se extienden a todos hasta que los elegidos se unan en la Ciudad Santa

(NA 1)

Oración

¡Oh cruz admirable, en cuyas ramas estuvo suspendido el tesoro y la redención de los cautivos!

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Aleluya.
 
Evangelio
Lc 3,13-17.
 
Tiene que ser elevado el Hijo del hombre.
 
Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
 
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: – «Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».
 
Palabra del Señor

Roma

Las Iglesias particulares son plenamente católicas gracias a la comunión con una de ellas: la Iglesia de Roma «que preside en la caridad» (San Ignacio de Antioquía, Epistula ad Romanos 1, 1) «Porque con esta Iglesia en razón de su origen más excelente debe necesariamente acomodarse toda Iglesia, es decir, los fieles de todas partes» (San Ireneo, Adversus haereses 3, 3, 2; citado por Concilio Vaticano I: DS 3057) «En efecto, desde la venida a nosotros del Verbo encarnado, todas las Iglesias cristianas de todas partes han tenido y tienen a la gran Iglesia que está aquí [en Roma] como única base y fundamento porque, según las mismas promesas del Salvador, las puertas del infierno no han prevalecido jamás contra ella» (San Máximo Confesor, Opuscula theologica et polemica: PG 91, 137-140).