Evangelio según san Mateo, 9: 1- 8 Subió Jesús en una barquilla, atravesó el lago y llegó a la ciudad. Presentáronle aquí a un hombre paralítico postrado en cama: y Jesús al verle, le dijo: «confia, hijo, tus pecados te son perdonados». Entonces algunos de los fariseos dijeron en su interior: «este hombre blasfema». Y como viese Jesús los pensamientos de ellos, les dijo:»• Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué cosa es más fácil decir, te son perdonados tus pecados, o levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa» Y se levantó y se fue a su casa. Las turbas al ver este prodigio, se llenaron de temor y dieron gracias a Dios, que dio tal poder a los hombres.(vv. 1- 8)
El Creador de todas las cosas, el Señor de toda la tierra, desde el momento en que por nosotros se encerró en los límites de nuestra propia carne, tomó una patria entre los hombres, se hizo ciudadano de una ciudad de Judea, tuvo padres, a pesar de ser el Padre de todos los padres. Todo con el objeto de atraer por la caridad a todos aquellos que se habían alejado de El por el temor
Miradme, O mi amado y buen Jesús, postrado en Vuestra santísima presencia, Os ruego con el mayor fervor que imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad; verdadero dolor de mis pecados, y propósito firmísimo de enmendarme; mientras que yo, con todo el amor y toda la compasión de mi alma, voy considerando Vuestras cinco Llagas; teniendo presente aquello que dijo de Vos el santo profeta David: “Han taladrado Mis Manos y Mis Pies, y se pueden contar todos Mis Huesos” (Salmo 21:17-18)
San Mateo 25:31-46 «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: `Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí.’ Entonces los justos le responderán: `Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a tí?’ Y el Rey les dirá: `En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ Entonces dirá también a los de su izquierda: `Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ Entonces dirán también éstos: `Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ Y él entonces les responderá: `En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.’ E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»
Ferviente invitación a recibir la Sagrada Comunión
Habla Cristo: Venid a mi todo los que estás cansados y angustiados, y yo os aliviaré (Mateo 11, 28) El Pan que os daré es mi propia carne, para la vida del mundo (Juan 6,52) Tomad y comed, Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros. Haced esto en conmemoración Mía (Lucas 22,19) El que come mi carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él (Juan 6) Las palabras que os he dicho son espíritu y vida (Juan 6,57)
La segunda patologia política que a veces afecta a las derechas es lo que podríamos denominar «religiosismo». Esta es más frecuente en conservadores y en tradicionalistas, aunque a veces toca también a patriotas, y consiste en transitar el espinoso campo de la cultura y la sociedad con la única mirada religiosa, despojado de una aprehensión política abierta a prácticas hegemónicas. En concreto, la religión es capaz de proveer enormes cantidades no solo de energías positivas, sino también de energías negativas, esto es, de energias reactivas frente a los horrores de la cultura contemporánea, y en esta medida la religión es ciertamente una fuerza política privilegiada. Pero el religiosismo pone un freno a esa fuerza política, conteniendo esas energías negativas dentro del mismo campo religioso en el que ellas surgen. Así, se reconoce el desastre, pero no se concibe la políitica como un campo de acción en el que el desastre puede revertirse. O bien no hay reversión posible, lo que lleva a un pesimismo apocalíptico, o bien la única reversión posible se da en la oración y en el templo, lo que lleva a una pasividad inmovilizante.
Tanto una como otra son actitudes esencialmente antipolíticas, que solo tendrían sentido en sociedades organizadas por la propia religión. En algún punto es como si los propios religiosos y los hombres de fe hubieran bebido del laicismo que promete reducirlos a la nada misma. Porque una cosa es el Estado laico, que reconoce la Iibertad de culto y que trata con igualdad a los distintos credos, y otra cosa es el laicismo, que es la ideología que demanda la extirpación de cualquier rastro de religión del ámbito público. Pero el Estado laico no puede demandar que la religión guarde silencio ante la política, porque en tal caso se contradeciría a sí mismo, y lo suyo pasaría a ser, en efecto, el ateismo como dogma oficial. Ya no sería un Estado laico, sino uno ateo, y estaría por lo tanto tomando partido religioso. Y mucho menos el Estado laico puede implicar la retracción de la religión del espacio público y de la sociedad civil, reduciendo las expresiones religiosas a la intimidad y a lo privado, porque entonces tiraría por la borda los principios de tolerancia en los que se supone que se asienta. No obstante, esta confusión entre el Estado laico y la ideología laicista no solo se evidencia en los enemigos de las religiones, sino muchas veces también en los propios hombres de fe, que aceptan acríticamente el nuevo dogma que les dice que la religión no tiene conexión alguna con la política, y que tampoco debería tenerla; que un hombre de fe no tiene derecho político a elaborar sus opiniones políticas respetando su fe; que un hombre de fe no puede representar en política a otros hombres de fe, porque el discurso religioso no debe representar políticamente a nadie; que si en la democracia todos valen uno, el hombre de fe, cuando se revela como tal, vale menos que uno, vale cero, es un ciudadano de segunda; que ese mismo hombre no es en verdad el mismo cuando entra al templo, por un lado, y cuando vota, por el otro: está fragmentado en identidades incompatibles, que deben rechazarse recíprocamente dependiendo del contexto en el que ese hombre partido en dos se encuentre; y que, mientras la política presta denodados esfuerzos para atacar a la religión, la religión no tiene derecho alguno a defenderse, y menos políticamente. La solución será, pues, la oración, pero nunca la política. Muchos hombres de fe han aceptado inconscientemente semejante cosa, y así han contribuido sin quererlo a cavar sus propias tumbas
AGUSTÍN LAJE. LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA
Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eternamente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos
Mateo 4:1-11 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.» Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.» De nuevo le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.» Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.» Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.
Les escribo hoy para discutir más a fondo la tercera verdad básica de la que hablé en mi primera carta pastoral publicada el 22 de agosto de 2023: “El sacramento del Matrimonio es instituido por Dios. Por la Ley Natural, Dios ha establecido Matrimonio entre un hombre y una mujer fieles el uno al otro de por vida y abiertos a los hijos. (CCC 1601). La humanidad no tiene el derecho ni la verdadera capacidad de redefinir el matrimonio»
Del Papa Pío XI: «Pero no sólo Nosotros, mirando con mirada paternal al mundo universal desde esta Apostólica. Ved como desde una atalaya, pero también vosotros, Venerables Hermanos, ved, y viendo, lamentaos profundamente con Nosotros que un gran número de hombres, olvidando la obra divina de la redención, ignoran por completo o niegan descaradamente la gran la santidad del matrimonio cristiano, o confiar en los falsos principios de una moralidad nueva y absolutamente perversa, con demasiada frecuencia pisotearlo bajo el pie. Y dado que estos errores más perniciosos y morales depravadas han comenzado a extenderse incluso entre los fieles y poco a poco van ganando terreno, en Nuestro oficio de Vicario de Cristo en la tierra y Supremo Pastor y Maestro, Consideramos nuestro deber alzar Nuestra voz para mantener al rebaño comprometido a Nuestro cuidado desde pastos envenenados y, en la medida de Nosotros, preservarlos de cualquier daño» (Casti Connubii, párr. 3)..
Que el Señor nos conceda muchos matrimonios y familias santas, y muchos sacerdotes santos, para que recibamos su gracia abundante y estar unidos a Nuestro Señor, ahora y siempre.
Siendo tu humilde padre y servidor, Reverendísimo Joseph E. Strickland Ex Obispo de Tyler, Texas
Evangelio según san Mateo, 8:28-34 Y cuando Jesús hubo pasado de la otra parte del lago a la tierra de los Gerasenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros; fieros de tal manera, que ninguno podía pasar por el camino. Y empezaron luego a decir a gritos: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá a atormentarnos antes de tiempo?» Y no lejos de ellos andaba una piara de muchos puercos, paciendo. Y los demonios le rogaban, diciendo: «Si nos echas de aquí envíanos a la piara de los puercos». Y les dijo: «Id». Y ellos, saliendo, se fueron a los puercos. Y he aquí que con gran ímpetu se fue todo el rebaño por un precipicio al mar, y murieron en las aguas. Y los pastores huyeron; y, viniendo a la ciudad, contaron todo esto y el suceso de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro a Jesús. Y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos. (vv. 28-34)
Aquella ciudad significa al pueblo judío, que habiendo oído los milagros de Cristo, salió al encuentro de su Señor prohibiéndole que se acercase a sus confines y a su ciudad, y ni recibió siquiera la ley evangélica