Ni el cielo, ni el infierno

No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por ello de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afectas y tu muerte. Muéveme, al fin, tuSigue leyendo «Ni el cielo, ni el infierno»

Una piadosa Navidad

“Una vez más no arrodillamos ante el pesebre junto a los tres Reyes Magos. Los latidos del Niño divino han dirigido la estrella que nos condujo hasta aquí. Su luz, reflejo de la luz eterna, se refracta en múltiples aureolas alrededor de los santos que la Santa Iglesia nos presenta como corte del Rey deSigue leyendo «Una piadosa Navidad»