Evangelio

Aleluya, Aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído –dice el Señor–. Dichosos los que creen sin haber visto. Aleluya.  EVANGELIO Jn 20, 24-29. ¡Señor mío y Dios mío! Lectura del santo Evangelio según san Juan. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulosSigue leyendo «Evangelio»

Espíritu Santo

El Antiguo Testamento proclamaba muy claramente al Padre, y más obscuramente al Hijo. El Nuevo Testamento revela al Hijo y hace entrever la divinidad del Espíritu. Ahora el Espíritu tiene derecho de ciudadanía entre nosotros y nos da una visión más clara de sí mismo. En efecto, no era prudente, cuando todavía no se confesabaSigue leyendo «Espíritu Santo»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.  Vosotros sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa; anunciad las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Aleluya, aleluya, aleluya.    EVANGELIO Mt 10, 37-42. El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, meSigue leyendo «Evangelio»

Santísima Trinidad

El Hijo los presenta al Padre, y el Padre les concede la incorruptibilidad. Por tanto, sin el Espíritu no es posible ver al Hijo de Dios, y, sin el Hijo, nadie puede acercarse al Padre, porque el conocimiento del Padre es el Hijo, y el conocimiento del Hijo de Dios se logra por el EspírituSigue leyendo «Santísima Trinidad»

Evangelio

Aleluya, aleluya. Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. Aleluya. EVANGELIO Mt 8, 5-17. Vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó diciéndole: –Señor, tengo enSigue leyendo «Evangelio»

Amor del Padre

¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. 1 Juan 3,1

Espíritu Santo

Nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino por influjo del Espíritu Santo (1 Co 12, 3) «Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama ¡Abbá, Padre!» (Ga 4, 6). Este conocimiento de fe no es posible sino en el Espíritu Santo. Para entrar en contacto con Cristo, es necesario primeramenteSigue leyendo «Espíritu Santo»