Jesús, ¿un mentiroso?



Lo primero que hay que entender aquí es que, de ser este el caso, Jesús no sería cualquier tipo de mentiroso: sería el más grandísimo de los mentirosos pues habría engañado a más gente que cualquier otro ser humano ya que el movimiento cristiano que Él empezó es la religión con más adeptos a lo largo de la historia. Y no solo eso. También sería un grandísimo hipócrita y un tremendo inmoral pues les dijo a sus discípulos que siempre sean honestos sin importar el costo, cuando al mismo tiempo estaba embarcado en el fraude más horrible de la historia.

O sea, contrariamente a lo que creen los relativistas religiosos, Jesús no sería ni siquiera “un maestro de moral más” sino ¡el más grandísimo mentiroso de toda la historia de la humanidad! Suena interesante. Sin embargo, esta hipótesis enfrenta gravísimos problemas.

Primero, porque tendría que explicar cómo es que el hombre más hipócrita y mentiroso de la humanidad ha generado la enseñanza de más elevada moralidad de la historia. En efecto, como ha dicho Willian Lecky, uno de los historiadores británicos más prestigiosos y vehemente opositor al Cristianismo organizado: “El simple registro de los tres años de la vida activa de Jesús ha hecho más para regenerar y ablandar al espíritu de la humanidad que todas las disquisiciones y exhortaciones de los filósofos y moralistas de la historia”. Alcohólicos, drogadictos, ladrones, asesinos, prostitutas y embusteros todos ellos regenerados… ¡gracias a la doctrina del hombre supuestamente más “inmoral” del mundo!

A su vez, quienes sostienen la hipótesis de que Jesús era un mentiroso tienen que explicar cómo es que este era su único defecto y en lo demás era un hombre perfectamente moral. De hecho, era tal la pureza moral que exhibía Jesús que se daba el lujo de retar públicamente a sus opositores diciendo: “¿ Quién de ustedes puede demostrar que yo tengo algún pecado?” (Juan 8: 46). Y ellos se quedaban callados. De ahí que, pese a las insistentes difamaciones de los líderes judíos, el gobernador romano Poncio Pilato se haya visto obligado a decir: “Yo no hallo ninguna culpa en este hombre” (Juan 18: 38).

Finalmente, quien sostenga que Jesús era un mentiroso se enfrenta también a la gravísima dificultad de tener que necesariamente probar que Jesús no solo era el más grandísimo mentiroso de la historia sino también el más grandísimo idiota. Y es que si bien uno tiene que ser valiente para dejarse matar por algo que cree que es verdad, ¡tiene que ser un grandísimo idiota para dejarse matar por algo que sabe que es una mentira! En una sociedad fuertemente monoteísta como la judía, solo había un destino posible para aquel que se proclamara Dios: la muerte. Y Jesús era perfectamente consciente de esto.

Dice el Evangelio según San Mateo: “Mientras Jesús subía a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte y les dijo: ‘He aquí que subimos a Jerusalén, donde seré entregado a los sacerdotes y a los escribas, y me condenarán a muerte. Me entregarán a los gentiles para que se burlen de mí, me azoten y me crucifiquen’” (Mateo 20: 17- 19).

¿Alguno de nosotros estaría dispuesto a pasar todo eso solo por hacernos los graciosos y sostener una mentira como que 1 + 1 es 3? Habría que ser muy pero muy idiota. Sin embargo, como hemos visto en el análisis de la premisa anterior, este no parece ser el caso con Jesús (¿ acaso un idiota podría dar respuestas tan inteligentes como las suyas?). En consecuencia, Jesús no fue un mentiroso

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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