Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. Dichosa eres, santa Virgen María, y muy digna de toda alabanza: porque de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mt 1, 1-16. 18-23. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. LIBRO del origen de Jesucristo,Sigue leyendo «Evangelio»

Lejos del pecado

La comunión nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comunión es «entregado por nosotros», y la Sangre que bebemos es «derramada por muchos para el perdón de los pecados». Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin purificarnos al mismo tiempo de los pecados cometidos y preservarnos deSigue leyendo «Lejos del pecado»

Viático

Lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado, «vivificada por el Espíritu Santo y vivificante» (PO 5), conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. Este crecimiento de la vidaSigue leyendo «Viático»

Frutos de la eucaristía

La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: «Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él» (Jn 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banqueteSigue leyendo «Frutos de la eucaristía»

Frutos de la eucaristía

La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: «Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él» (Jn 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banqueteSigue leyendo «Frutos de la eucaristía»

Frutos de la eucaristía

La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: «Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él» (Jn 6,56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banqueteSigue leyendo «Frutos de la eucaristía»