Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mc 6, 53-56. Los que lo tocaban se curaban. Lectura del santo Evangelio según San Marcos. EN aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron, Apenas desembarcados, lo reconocieron ySigue leyendo «Evangelio»

Santidad y salvación

La Iglesia afirma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación (cf Concilio de Trento: DS 1604). La «gracia sacramental» es la gracia del Espíritu Santo dada por Cristo y propia de cada sacramento. El Espíritu cura y transforma a los que lo reciben conformándolos con el HijoSigue leyendo «Santidad y salvación»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mc 1, 29-39. Curó a muchos enfermos de diversos males. Lectura del santo evangelio según san Marcos. EN aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. LaSigue leyendo «Evangelio»

Sacramentos

Tal es el sentido de la siguiente afirmación de la Iglesia (cf Concilio de Trento: DS 1608): los sacramentos obran ex opere operato (según las palabras mismas del Concilio: «por el hecho mismo de que la acción es realizada»), es decir, en virtud de la obra salvífica de Cristo, realizada de una vez por todas.Sigue leyendo «Sacramentos»

Sacramentos

Celebrados dignamente en la fe, los sacramentos confieren la gracia que significan (cf Concilio de Trento: DS 1605 y 1606). Son eficaces porque en ellos actúa Cristo mismo; Él es quien bautiza, Él quien actúa en sus sacramentos con el fin de comunicar la gracia que el sacramento significa. El Padre escucha siempre la oraciónSigue leyendo «Sacramentos»

Oración

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito, revestido de nuestra humanidad, ha sido presentado hoy en el templo, nos concedas, de igual modo, a nosotros la gracia de ser presentados delante de ti con el alma limpia. Por Jesucristo nuestro Señor