YO SALVARÉ A MI PUEBLO

Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre. No vayas a creer que eres atraído contra tu voluntad; el alma es atraída también por el amor. Ni debemos temer el reproche que, en razón de estas palabras evangélicas de la Escritura, pudieran hacernos algunos hombres, los cuales, fijándose sólo en la materialidadSigue leyendo «YO SALVARÉ A MI PUEBLO»

LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE

La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y deSigue leyendo «LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE»

Corazón decidido

​No se necesita ni arte ni ciencia para ir a Dios, sino solamente un corazón resueltamente determinado a no dedicarse a otra cosa que a Dios o en su honor, amarle solamente a El. (La Practica de la Presencia de Dios: la mejor regla para una vida santa, Hermano Lorenzo 1610-1691)