Oración

Oh Dios, que renuevas el mundo por medio de sacramentos divinos, concede a tu Iglesia la ayuda de estos auxilios del cielo sin que le falten los necesarios de la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Buscad el bien, no el mal, y viviréis;
y el Señor estará con vosotros.

EVANGELIO
Jn 4, 43-54.

Él fue, se lavó, y volvió con vista.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

Amor


Que nadie acuda a ti y se marche vacío

Liturgia de las horas

La Liturgia de las Horas está llamada a ser la oración de todo el Pueblo de Dios. En ella, Cristo mismo «sigue ejerciendo su función sacerdotal a través de su Iglesia» (SC 83); cada uno participa en ella según su lugar propio en la Iglesia y las circunstancias de su vida: los sacerdotes en cuanto entregados al ministerio pastoral, porque son llamados a permanecer asiduos en la oración y el servicio de la Palabra (cf. SC 86 y 96; PO 5); los religiosos y religiosas por el carisma de su vida consagrada (cf SC 98); todos los fieles según sus posibilidades: «Los pastores de almas debe procurar que las Horas principales, sobre todo las Vísperas, los domingos y fiestas solemnes, se celebren en la iglesia comunitariamente. Se recomienda que también los laicos recen el Oficio divino, bien con los sacerdotes o reunidos entre sí, e incluso solos» (SC 100)

Emmanuel

ENMANUEL-DIOS CON NOSOTROS

De manera verdaderamente justa y conveniente te he dicho: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo (Lc 1, 28). Efectivamente, la palabra hebrea Enmanuel, traducida en griego es interpretada como Dios con nosotros (Mt 1, 23). Pero ¿cuándo Dios ha estado con los hombres y ha sido presente entre los hombres si no ahora, en los últimos tiempos, en que se cuida de la estirpe de Abrahán (Hb 2, 16) y ha asumido la carne de ti?

El término Enmanuel presenta un doble significado de interpretación: el Enmanuel es y es reconocido con naturaleza humana y divina. Dios, que es perfecto ya desde antes de los siglos, ha llegado a ser en ti perfecto hombre, asumiendo de ti la naturaleza humana, adaptándola a sí según la hipóstasis y manteniendo inmutables las naturales cualidades y signos propios y esenciales de ambas naturalezas.

El Verbo Dios ha permanecido Verbo Dios, aunque se haya vestido de la carne según las leyes de la naturaleza. La carne, dotada de alma racional que él ha asumido de tu sangre inmaculada y ha animado con el espíritu de una vida racional, ha permanecido carne dotada de alma racional, si bien fuese carne del único Verbo Dios unida a él según la hipóstasis y concurriese a la unión indivisible de una única persona y de una única hipóstasis, que no cambia verdaderamente la naturaleza unida y no lleva a la identidad de la sustancia.

Incluso si Cristo mantiene la diferencia de ambas naturas y sustancias, de ti se mostrará al mundo un solo Hijo y Cristo, que no hace notar la diferencia de más Hijos y más Cristos. El que es verdadero Dios será Engendrado también verdadero hombre: él demostrará que no hay falsedad en el nombre con el que ha sido llamado y en lo que se dice de él. Por ello será llamado Enmanuel, porque es en realidad ambas cosas: verdaderamente Dios incircunscrito y, a la vez, verdaderamente hombre, y es una cosa según la Generación eterna del Padre, y la otra según la gestación en el tiempo y en el cuerpo de ti que eres su madre. Así ha decidido salvar la naturaleza humana: quien no puede ser humillado se ha abajado a tal humillación para hacer resurgir la humanidad reducida a tierra de corrupción, y hacerla partícipe de la herencia celeste a cambio del precedente gozo del paraíso

De la homilía de san Sofronio patriarca de Jerusalén PG 87, 3271-3274

Oración

Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

Evangelio

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito;
todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO
Jn 3, 14-21.

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

«LO mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Palabra del Señor

Oración

Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

Óscar Romero

Cuando la Iglesia, en el ciclo anual, hace memoria de los mártires y los demás santos «proclama el misterio pascual cumplido en ellos, que padecieron con Cristo y han sido glorificados con Él; propone a los fieles sus ejemplos, que atraen a todos por medio de Cristo al Padre, y por sus méritos implora los beneficios divinos» (SC 104; cf SC 108 y 111)

Oración

Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones para que sepamos dominar nuestro egoísmo mundano y secundar las inspiraciones que nos vienen del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo