Oración

Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya.

Esta es la voluntad de mi Padre: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 11, 25-30.
Venid a mí, y yo os aliviaré.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, Jesús exclamó: –Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

 

Palabra del Señor

Iglesia

Cristo, después de su Resurrección envió a sus Apóstoles a predicar «en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones» (Lc 24, 47). Este «ministerio de la reconciliación» (2 Co 5, 18), no lo cumplieron los Apóstoles y sus sucesores anunciando solamente a los hombres el perdón de Dios merecido para nosotros por Cristo y llamándoles a la conversión y a la fe, sino comunicándoles también la remisión de los pecados por el Bautismo y reconciliándolos con Dios y con la Iglesia gracias al poder de las llaves recibido de Cristo: La Iglesia «ha recibido las llaves del Reino de los cielos, a fin de que se realice en ella la remisión de los pecados por la sangre de Cristo y la acción del Espíritu Santo. En esta Iglesia es donde revive el alma, que estaba muerta por los pecados, a fin de vivir con Cristo, cuya gracia nos ha salvado» (San Agustín, Sermo 214, 11).

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de Todos los Santos; concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré, dice el Señor.

Aleluya.
EVANGELIO

Mt 5, 1-12.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: -«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. 

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. 

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. 

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo,»
Palabra del Señor

Confesión

Por medio del sacramento de la Penitencia, el bautizado puede reconciliarse con Dios y con la Iglesia: «Los Padres tuvieron razón en llamar a la penitencia «un bautismo laborioso» (San Gregorio Nacianceno, Oratio 39, 17). Para los que han caído después del Bautismo, es necesario para la salvación este sacramento de la Penitencia, como lo es el Bautismo para quienes aún no han sido regenerados» (Concilio de Trento: DS 1672).

Oración

Señor, Rey omnipotente, todo está sometido a tu poder y no hay quien pueda resistir a tu voluntad Redímenos por tu misericordia

Evangelio

Aleluya, aleluya.

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.

Aleluya.
EVANGELIO

Lc 13, 18-21.
Crece el grano, y se hace un arbusto.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, Jesús decía: –¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas. Y añadió: –¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.
Palabra del Señor

Confesión

En este combate contra la inclinación al mal, ¿quién será lo suficientemente valiente y vigilante para evitar toda herida del pecado? «Puesto que era necesario que, además de por razón del sacramento del bautismo, la Iglesia tuviera la potestad de perdonar los pecados, le fueron confiadas las llaves del Reino de los cielos, con las que pudiera perdonar los pecados de cualquier penitente, aunque pecase hasta el final de su vida» (Catecismo Romano, 1, 11, 4).

Oración

Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos, Para que lleguen a buen fin todos tus proyectos