La genial madre de un genio

Puesto que el 9 de noviembre, se celebró el “Día internacional del Inventor”; voy a relatar, para nuestra reflexión, una anécdota que le sucedió a Thomas Alva Edison.

Un día Thomas Edison llegó a casa y le dio a su madre Nancy Elliot una nota. Él le dijo a ella:

  • “Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.”

Cuando ella leyó, en voz alta, a su hijo la carta que él le trajo, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Ella leyó:

  • “Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted”.

Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores de los siglos XIX y XX.
Un día, estaba ordenando algunas cosas antiguas de la familia. Repentinamente vio un papel extraño doblado con un dibujo en el escritorio. Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito:

  • “Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela”.

Edison lloro por horas y quedo sobrecogido. Y, una vez recuperado, escribió en su diario:

  • “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se pudo convertir en el genio del siglo”.

Impresionante la reacción de su madre. ¿Verdad? En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y con ello haber podido hacer daño a su hijo, le dio un giro completamente y con ello le inyectó seguridad y estímulo a su hijo. Y el genio se hizo realidad.

Es el inventor más prolífico de la historia, con más de mil doscientas patentes. Su genio y actividad significó una transformación en la actividad de inventar, desde un simple entretenimiento a la creación de una empresa.

La madre, una gran madre, le hizo creer que era un genio y lo fue.

Indiscutiblemente para que Edison se convirtiera en genio, a parte de este hecho muy significativo tuvo que haber otros muchos, pero la realidad es que todos fueron necesarios para que este extraordinario puzle que componen la genialidad se hiciera posible, y que este gran personaje se convirtiera realmente en un auténtico genio, en un auténtico sabio.

Es asombroso el poder que tenemos, especialmente los padres y los educadores, sobre los niños y sobre los jóvenes. En muchas ocasiones, tanto los padres como los educadores, con nuestro ejemplo y nuestra enseñanza, podemos ser valiosos promotores de auténticos sabios o de auténticos artistas o de auténticos santos; o por otro lado, si nos equivocamos o no ponemos interés en nuestro cometido o vamos a lo nuestro, podemos fomentar auténticos delincuentes o auténticos corruptos o autentica basura social. Por eso es tan importante la labor del padre, de la madre y del educador.

Y en este tiempo en el que todos los valores se ponen en entredicho, tenemos que potenciar y valorar esta trascendente misión educativa, sabiendo que de ello se puede obtener un gran bien para la sociedad o por el contrario, si se abandona, grandes males.

Aclaro finalmente que en Estados Unidos el ‘Día de los Inventores Nacionales’ se conmemora el 11 de febrero, aniversario del nacimiento precisamente de Thomas Alva Edison.

Fuente del relato: latazadepapel.blogspot.com.es

La madre de Thomas Edison, un ejemplo de comportamiento hacia los hijos

Oracion

Señor y Dios nuestro, acoge favorablemente nuestras súplicas y  ayúdanos con tu amor en nuestro desvalimiento; que la presencia de tu  Hijo, ya cercano, nos renueve y nos libre de volver a caer en la antigua servidumbre del pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mirad, el Señor llega con poder e iluminará los ojos de sus siervos.
Aleluya.

EVANGELIO
Lc 10, 21-24.

Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar». Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron».

Palabra del Señor.

HEMOS ENCONTRADO AL MESÍAS

Andrés, después de haber estado con Jesús y haber aprendido de él muchas cosas, no guardó para sí este tesoro, sino que se apresuró a acudir a su hermano, para hacerle participe de su dicha. Fijémonos en lo que dice a su hermano: «Hemos encontrado al Mesías» (traducido, quiere decir «Cristo»). ¿Te das cuenta cómo empieza, ya desde este momento, a enseñar lo que en breve tiempo había aprendido? Con ello demuestra la eficacia del Maestro, que tan convencidos los había dejado, y su propio interés y diligencia, manifestada ya desde el primer momento. Este mensaje, en efecto, es propio del alma que anhela ardientemente la llegada del Señor, que espera su venida del cielo, que se llena de gozo con su aparición y que se apresura a anunciar a los demás algo tan grande. Ésta es la prueba del verdadero y sincero amor fraternal, el mutuo intercambio de bienes espirituales. También es digna de notar la docilidad y prontitud de ánimo de Pedro. Al momento, sin dilación, acude a Jesús. Y lo presentó -dice- a Jesús. Pero no debemos extrañarnos de esta facilidad de Pedro, que acude sin previo examen. Lo más verosímil es que su hermano le explicara todas estas cosas con detalle; pero es que los evangelistas lo explican siempre todo de manera resumida, por razón de brevedad. Por lo demás, tampoco dice que hubiese creído al instante, sino: Y lo presentó a Jesús, para ponerlo en sus manos y para que fuese él quien le enseñase; pues estaba ahí en calidad de un discípulo más y a eso venía. En efecto, si Juan Bautista -cuando dijo: Es el Cordero, y: Bautiza con el Espíritu- dejó a Cristo la ulterior explicación de estas palabras, con mayor razón lo hizo Andrés, ya que él no se consideraba capaz de explicarlo todo, y por esto condujo a su hermano a la fuente de la luz, a la que éste acudió con prisa y alegría, sin perder un instante

Foto de Albin Castro.

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre el evangelio de san Juan (Homilía 19, 1: PG 59, 120-121)

Oracion

Dios todopoderoso y eterno, escucha la oración de tu pueblo y concédenos que, así como el apóstol san Andrés fue en la tierra predicador del Evangelio y pastor de tu Iglesia, así ahora en el cielo sea nuestro poderoso abogado ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Venid y seguidme -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 4, 18-22.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: -«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor

Un anciano chino ha atendido a su esposa en la cama durante los 56 años que llevan casados

http://www.religionenlibertad.com/un-anciano-chino-ha-atendido-a-su-esposa-en-la-cama-46190.htm

How All the Apostles Died & Where You Can Find Their Remains Today?

Foto de Albin Castro.

Ven pronto Mesias, ven pronto Señor

Foto de Albin Castro.

Ven pronto, Mesías, ven pronto, Señor, los hombres hermanos esperan tu voz, tu luz, tu mirada, tu vida, tu amor. Ven pronto, Mesías, sé Dios Salvador. Amén

Oracion

Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo