Oración

Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

Oración

Oh Dios, pastor eterno, Tú has elegido al obispo san Alberto para que con la palabra alimentase a tu rebaño, y lo formase con su ejemplo hasta dar en sacrificio su propia vida. Concédenos también a nosotros inflamarnos del mismo amor y gastar generosamente la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo
#santo #robertobelarmino #martírio #jesucristo

Evangelio

San Lucas 8:1-3
Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor

Remedios contra la tibieza



Si hemos caído en la tibieza no hemos de desesperar. Jesús está siempre listo a volvernos a su amistad y a su intimidad, si nos convertimos a Él. La tibieza no tiene otra solución que Dios mismo. Es decir, sólo la gracia de Dios nos hará salir de ella. Sin embargo, hay que emprender el camino auténtico, ahora doblemente difícil, pues la conciencia no ha sido lacerada en vano: el camino de la conversión, de la superación, de la perfección. Habrá que desandar por donde se fue entibiando: es el camino de las cosas pequeñas, sin esperar los grandes consuelos espirituales.

Satanás

Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)

Herodes en esta circunstancia hace el papel del mismo Satanás, del cual había sido instigador antes y se muestra ahora imitador, el más resuelto y decidido, atormentado por la vocación de los gentiles y por la destrucción de su imperio

San León Magno, in sermone 6 de Epiphania

Santo sacrificio

Por su experiencia, ¿ha escuchado algún otro contraargumento? El otro contraargumento es que Jesús dijo, «Tomad esto, todos vosotros». Pero esto es un error manifiesto, porque estas palabras no fueron dirigidas a los laicos, sino directamente solo a los Apóstoles. De otra manera, todos los fieles podrían celebrar Misa porque Jesús dijo, «Haced esto en conmemoración mía». El Concilio de Trento enseña que con las palabras «Haced esto en conmemoración mía», el Señor constituye a los Apóstoles en sacerdotes de la Nueva Alianza. Como estas palabras se refieren a los Apóstoles, lo mismo las palabras «Tomad y comed» se refieren principalmente a los Apóstoles. La orden fue dada primero a los Apóstoles y ellos tenían el derecho de tocar el Cuerpo Eucarístico del Señor, y entonces tuvieron que distribuir la Eucaristía a los fieles. Esto se muestra también en el Evangelio con la multiplicación de los panes. Eran los Apóstoles los que distribuían los panes entre la gente

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Santo sacrificio

Santo sacrificio de la misa
Seminario Benedictino nursia Italia

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Oración

Oh Dios, que has puesto al frente de tu pueblo, como abnegados pastores y mártires intrépidos, a los santos Cipriano y Cornelio, concédenos, por su intercesión, fortaleza de ánimo y de fe para trabajar con empeño por la unidad de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo

Oración

Oh Dios, que has puesto al frente de tu pueblo, como abnegados pastores y mártires intrépidos, a los santos Cipriano y Cornelio, concédenos, por su intercesión, fortaleza de ánimo y de fe para trabajar con empeño por la unidad de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Lucas 7:36-50
Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien.» Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies.Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite.Ella ha ungido mis pies con perfume Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Palabra de Dios