138:13 Porque tú has formado mis riñones, me has tejido en el vientre de mi madre; 138:14 te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios tus obras. Mi aliento conocías cabalmente, 138:15 mis huesos no se te ocultaban, cuando era formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra. 138:16 Mi embrión veían tus ojos; en tu libro están inscritos los días que me has fijado, sin que aún exista el primero.
El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste —dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús— está puesto como una bandera discutida; y a ti —añade, dirigiéndose a María— una espada te traspasará el alma. En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús —que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo— hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal. ¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas? No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores. Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?,» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Éste murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante
san Bernardo, abad (Sermón en el Domingo infraoctava de la Asunción, 14-15: OPERA OMNIA, edición cisterciense, 5 (1968), (273-274)
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo
San Lucas 7:31-35 «¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: `Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.’ «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: `Demonio tiene.’ Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.’ Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.»
Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2) ¿Qué será el tribunal del juez cuando la cuna del Niño hace temblar a los reyes soberbios? Teman éstos, pues, al que está sentado a la diestra del Padre, a aquél que mientras era amamantado por los pechos de su Madre fue temido por un rey impío
Es conocida la tradición de que Elena, madre del emperador Constantino, en su viaje a la Tierra Santa logró hallar el santo madero de la Cruz en el que, crucificado, había muerto el Redentor del mundo. Se construyeron dos basílicas cercanas: una en monte Calvario, donde murió el Señor, llamada Martyrion, y otra albergando el sepulcro de Cristo, de donde salió resucitado, a la que se llamó Anastasis. Ambas basílicas se dedicaron el año 335. El cruel rey de Persia Cosroes II, que subió al trono el año 591, en lucha contra el emperador de Constantinopla consiguió tomar Jerusalén el año 615, y se llevó a Persia la preciada reliquia de la Santa Cruz, pero no la sacó del relicario de plata en que la había colocado santa Elena. #exaltacióndelasantacruz #martirólogo #romano #santacruz #victoriadecristo #parusía #elena #constanstino #tierrasanta #santomadero #cruz #calvario #martyrion #sepulcro #Cristo #liberpontificalis
reinado el rescate de la singular reliquia y, aunque con fuerzas inferiores, se atrevió a presentar batalla a los persas. Con la ayuda de Dios venció a Corroes, que hubo de dejar el trono a su hijo, el cual firmó la paz con los bizantinos prometiendo devolverles la Santa Cruz. Esto tuvo lugar el año 628, y fue llevada la insigne reliquia primero a Constantinopla y luego a Jerusalén, a donde quisieron que llegara el día 14 de septiembre, fecha en que ya venía siendo celebrada su exaltación en todo el mundo cristiano. En el Liber Pontificalis del papa san Sergio I (8 sep) consta la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre. Baronio menciona dos sermones de san Juan Crisóstomo (13 sep) sobre la Santa Cruz y uno de san Sofronio de Jerusalén (11 mar) sobre su Exaltación
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Aleluya, aleluya, aleluya. Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos: porque con tu cruz has redimido el mundo. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Jn 3, 13-17.
Tiene que ser elevado el Hijo del hombre.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios».
6:19 «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban 6:20 Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.6:21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón Mateo