Oración

Oh Dios, creador y salvador de todos los hombres, que en Corea de modo admirable, llamaste a la fe católica a un pueblo de adopción y lo acrecentaste con la gloriosa profesión de fe de los santos mártires Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su ejemplo e intercesión, perseverar también nosotros hasta la muerte en el cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Lucas 8:16-18
«Nadie enciende una lámpara y la tapa con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.»

Palabra de Dios

Remedios contra la tibieza


Regresa a Dios: tu primer Amor

Práctica fervorosa de los ejercicios de piedad: es la búsqueda del “primer amor” (Ap 2,4). Hay que volver a los ejercicios de piedad, hechos por amor, en especial a aquellos que veníamos haciendo antes de caer en la tibieza. Pero deben practicarse de manera “fervorosa”; el fervor no necesariamente es sensible, sino que surge de la generosidad de la voluntad que cuida de no negar a Dios cosa alguna

En Belén de Judá

Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)

¿Por qué preguntaba Herodes si no creía en las Escrituras? Y si creía en ellas, ¿cómo podía jactarse de hacer desaparecer a Aquél que decían había de ser rey? Estaba instigado por el diablo que creía que las Escrituras no mienten, así son todos los pecadores: ellos no creen totalmente incluso aquello que creen, y si creen es por el brillo invencible de la verdad que no puede estar oculto, y si no creen es porque les ciega el enemigo. Si su fe fuese perfecta, ellos vivirían no como si hubieran de permanecer en este mundo, sino como viajeros y peregrinos que muy pronto lo han de abandonar. «Y ellos dijeron: En Belén de Judá»

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2

Dominus Est

Este es el Señor
Tenemos que reconocer quién es el Sacramento de la Eucaristía, no sólo qué es la Eucaristía. En esta una frase corta se resume el misterio Eucarístico completo: «Este es el Señor» o «Es el Señor». Esta frase es del Evangelio de San Juan, quien amaba a Dios más que el resto, el amor ve: «Es el Señor». Dominus Est. Por eso el título de mi primer libro es Dominus Est. Esta frase explica todo. Si este es el Señor, esta pequeña y frágil Hostia; si este es el Señor, entonces tengo que arrodillarme. No puedo permanecer de pie. Tengo que abrir mi boca como niño, con el espíritu de la infancia, como Jesús dijo: «Cualquiera que no reciba el Reino de Dios como un niño…» (Lc 18,17). Si no recibes el Reino de Dios como un niño, no entrarás en el Reino de Dios. Como San Pedro escribe en su epístola: como bebés recién nacidos, anhelan la leche espiritual pura (cf. Pe 2,2). Desde los primeros siglos de la Iglesia, el Cuerpo y Sangre Eucarístico del Señor se ha comparado con la leche materna. Un niño recién nacido no puede coger comida y ponérsela en la boca, es imposible. Un recién nacido solo puede abrir su boca y recibir leche. Tenemos que ser como niños recién nacidos de cara a la Eucaristía. Es tan lógico que abramos la boca como bebés mientras el sacerdote, que es otro Cristo, pone la Hostia en nuestra boca.

Oración

Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que va a venir

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Dios nos llamó por medio del Evangelio,
para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 9, 30-37.

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.

Rey judío



Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)
Son llamados escribas, no solamente por el cargo u oficio de escribir los libros de la Ley, sino principalmente porque interpretan las Sagradas Escrituras. Eran los doctores de la Ley. El Evangelio prosigue: «Les preguntaba dónde había de nacer el Cristo». Debemos aquí notar que no dice: «dónde ha nacido el Cristo», sino «dónde había de nacer». El les pregunta con astucia para poder conocer si ellos se alegraban del nacimiento del nuevo rey. Lo llama Cristo porque sabía que el rey de los judíos debía ser ungido

Remigio

Oración

No dejamos de orar y pedir por vosotros. Que lleguéis al pleno conocimiento de la voluntad de Dios

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios
con un corazón noble y generoso,
la guardan y dan fruto con perseverancia.
Aleluya, aleluya, aleluya.



EVANGELIO
Lc 8, 4-15.

Los de la tierra buena son los que escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: –Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: –El que tenga oídos para oir, que oiga. Entonces le preguntaron los discípulos: –¿Qué significa esa parábola? El les respondió: –A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la Palabra, la guardan y dan fruto perseverando.

Palabra del Señor