Ancianos!!

El Génesis es el libro de los ancianos ¡Qué figuras de ancianos se hallan allí! Los patriarcas Noé, Abrahán, Isaac, Jacob, José, etc. “Os preguntaré: ¿no querríais volver a ver en sus páginas a aquellos viejos y grandes amigos de vuestra infancia, y oírles deciros cómo hay que envejecer, de qué modo se debe morir?Sigue leyendo «Ancianos!!»

Trabajar en unas manos trabajadoras

Ayer se lastimó Ceferino, hombre reacio y trabajador, no conozco mucho de él, bueno tengo de conocerlo 3 minutos, se encontraba trabajando en el tren de aseo, y al intentar levantar una bolsa de basura se corta con una navaja de barbero, la basura quedó esparcida en el suelo pero ahora envuelta con sangre deSigue leyendo «Trabajar en unas manos trabajadoras»

Hasta poder volar

Señor ten misericordia, yo dejes que los transeúntes pisen un polluelo implume; manda tu ángel para que lo vuelva a poner en su nido, y haz que allí viva mientras no pueda volar, Confesiones San Agustín de Hipona, Libro XII capítulo 27,2

Tarde te ame

¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! (sero te amavi…). Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te andaba buscando; y deforme como era, me lanzaba sobre las bellezas de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me reteníanSigue leyendo «Tarde te ame»

LA ORACIÓN LLAMA, EL AYUNO INTERCEDE, LA MISERICORDIA RECIBE

Tres son, hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente. Estos tres resortes son: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizanSigue leyendo «LA ORACIÓN LLAMA, EL AYUNO INTERCEDE, LA MISERICORDIA RECIBE»

Las Maravillas de Dios

Primero, Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, con grandes portentos y prodigios; los hizo pasar el mar Rojo a pie enjuto; en el desierto, los alimentó con manjar llovido del cielo, el maná y las codornices, cuando padecían sed, hizo salir de la piedra durísima un perenne manantial de agua;Sigue leyendo «Las Maravillas de Dios»