Evangelio

Aleluya, aleluya. Brlláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. Aleluya. EVANGELIO Mt 5, 27-32. El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero. Lectura del santo Evangelio según san Mateo En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo:Sigue leyendo «Evangelio»

Este es mi cuerpo, está es mi sangre

En la víspera de su Pasión, estando todavía libre, Jesús hizo de esta última Cena con sus Apóstoles el memorial de su ofrenda voluntaria al Padre (cf 1 Co 5, 7), por la salvación de los hombres: «Este es mi Cuerpo que va a ser entregado por vosotros» (Lc 22, 19) «Esta es mi sangreSigue leyendo «Este es mi cuerpo, está es mi sangre»

Evangelio

Aleluya, aleluya. Habéis recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! Aleluya.   EVANGELIO Mt 5, 20-26. Todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Lectura del santo Evangelio según San Mateo. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréisSigue leyendo «Evangelio»

Cristo Crucificado

Y los demonios no son los que le han crucificado; eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados (S. Francisco de Asís, Admonitio, 5, 3) Cristo crucificado,  Velázquez,  Museo del Prado. 1632

Evangelio

Aleluya, aleluya. Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina. Aleluya. EVANGELIO Mt 5, 17-19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas:Sigue leyendo «Evangelio»

Nuestra propia culpa

La Iglesia, en el magisterio de su fe y en el testimonio de sus santos, no ha olvidado jamás que «los pecadores mismos fueron los autores y como los instrumentos de todas las penas que soportó el divino Redentor» (Catecismo Romano, 1, 5, 11; cf. Hb 12, 3). Teniendo en cuenta que nuestros pecados alcanzanSigue leyendo «Nuestra propia culpa»