El desprecio de María

Citar versículos de las Escrituras en los que Jesús parece relegar a su propia madre.
Vinieron a verle su madre y sus hermanos, y no podrían acercarse a él a causa de la muchedumbre. Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte. El, en respuesta, dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la cumplen (Lucas 8, 19-21)
Y como faltó vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le respondió: Mujer, que nos va a ti y a mi? Todavía no ha llegado mi hora (Juan 2, 3-4)
Interpretados de forma peyorativa hacia la Virgen, ambos pasajes acaban convirtiéndose en pistas falsas. En el primer caso, Jesús no dice nada irrespetuoso. Simplemente señala que su familia espiritual comparte su vida y le acompaña en el mismo camino. Como vimos en el primer capítulo del evangelio de Lucas, María fue la persona que más fielmente escuchó la palabra de Dios, la aceptó (Lucas 1,38) y la puso por obra.
Su relación biológica con Jesús es algo que depende de este hecho. Y por esa razón, más incluso que por su estrecha relación de sangre, fue la madre de Jesús.
en el Segundo pasaje. Aunque llamar a alguien “mujer” puede romper con los modos de cortesía actuales, en el mundo antiguo era una señal de respeto y afecto (Juan 4, 21; 8, 10). Es probable también que Juan esté describiendo el sucedido de Caná como el reverso de la caída de Adán y Eva en el Génesis. Así pues, de la misma manera que Cristo es el nuevo Adán, sitúa a María en el papel de la nueva Eva. Y al igual que Adán llamó a Eva “Mujer” ( Génesis 2, 23), de esta misma manera Cristo se dirige a María con el mismo título, Además, en el Génesis, Dios habla de una futura mujer cuyo hijo aplastará al demonio con su pie (Génesis 3, 15), y ese hijo sólo puede ser Jesús.
Y que quiere decir la extraña frase “que nos va a ti y a mi?”. Se trata de un modo hebreo de hablar que puede significar muchas cosas diferentes. Teniendo en cuenta que la confianza de María no flaqueó, claramente no percibió aquello como falta de respeto o de rechazo
Incluso hay una razón todavía más importante por la cual sabemos que Jesús no quiso decir nada irrespetuoso hacia su madre. Porque Jesús fue completamente obediente a la ley; y la ley de Moisés manda “honrar a padre y madre”. El verbo hebreo “honrar” puede también querer decir “dar gloria”. El Nuevo Testamento nos muestra, una y otra vez, que Jesús concedió a su madre honores especiales y exclusivos: bendiciones, gracias, peticiones cumplidas, su presencia física más cercana. Y su inhabitación física en las mismas entrañas de María!.
Jesucristo ha sido la única persona en la historia que pudo crear a su propia madre. Y cumplió la ley mosaica honrandola según correspondía a la dignidad con la cual la creó; y cumplió la ley para honrarla también al final de su días terrenos.
Nosotros los cristianos estamos llamados a imitar a Cristo; y por eso nosotros también honramos a María Santísima. La honramos como madre de Jesús y como madre nuestra. No la honramos en lugar de Jesús Nuestro honrar a María es, en sí mismo, expresión de nuestro amor y devoción a Jesús.
La fé es razonable (Scott Hahn)

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