Contra el orgullo y sus vanas esperanzas

Imprudente quien coloca su esperanza en las personas humanas o en las demás creaturas. Maldito el hombre que confía en el hombre, dijo el profeta Jeremías. Y añade: Bendito aquel que sabe confiar en Dios (Jeremías 17)

No te avergüences de prestar servicios humildes a otros por amor de Jesucristo, ni de aparecer pobre en esta vida. Jesús al lavar los pies a los discípulos les dijo: dichosos seréis si esto haceis (Juan 13, 17)

No te apoyes en ti mismo. Pon en Dios toda tu esperanza. Los que confían en Dios son como el Monte Sión: Inconmovibles (Salmo 125)

Haz lo que puedas y Dios vendrá en ayuda de tu buena voluntad. Nunca he visto a uno que haya confiado en Dios y haya sido abandonado, dijo el profeta (salmo 36)

No te confíes solo en tu saber, ni en la ayuda de mortal alguno. Pero confía en la ayuda de Dios, el cual engrandece a los humildes y humilla a los presuntuosos.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

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