El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla

Hijo mío, cuando sientas que de lo alto se te infunde el deseo de la bienaventuranza eterna y el anhelo por salir de la oscura cárcel de tu cuerpo para contemplar mi gloria sin ninguna sombra de mudanza, ensanchas tu pecho y recibe con inflamado afecto esa inspiración santa. Da incesantes gracias a la clemenciaSigue leyendo «El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla»

Jesús ora también ante los momentos decisivos que van a comprometer la misión de sus apóstoles

Antes de elegir y de llamar a los Doce (cf. Lc 6, 12). Antes de que Pedro lo confiese como “el Cristo de Dios” (Lc 9, 18-20). Y para que la fe del príncipe de los apóstoles no desfallezca ante la tentación (cf. Lc 22, 32). La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvaciónSigue leyendo «Jesús ora también ante los momentos decisivos que van a comprometer la misión de sus apóstoles»

De la alteza de la libertad del alma, la cual se obtiene con la humilde oración, mejor que con la lectura

Oh Dios mió! Oh dulzura inefable! Amárgame todo consuelo carnal que del amor de lo eterno me aparte, y que culpablemente me atraiga mostrándome algún objeto de fugaz deleite Dios mío, que la carne y la sangre no me venzan y subyuguen; que el mundo con su efímera gloria no me engañe, que el diabloSigue leyendo «De la alteza de la libertad del alma, la cual se obtiene con la humilde oración, mejor que con la lectura»

Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace

Nada, pues, debe alegrar tanto al que te ama y reconoce tus beneficios, como que tu voluntad se cumpla en él, conforme al beneplácito de tu eterna providencia. Con la cual debe estar tan contento y alegre, que con tanto gusto quiera ser el más pequeño como otro quisiera ser el más grande, y ocuparSigue leyendo «Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace»

Obediencia

Su obediencia se hizo más ciega aún, cuando dejó el cincel e hizo con gran alegría cualquier otro trabajo, hasta los más humildes -Cuando estás en el laboratorio y te llaman para hacer la polenta ¿no te enojas? -le preguntaba el párroco- -Aquí está lo bueno -contestaba- porque el trabajo de escultor lo puede hacerSigue leyendo «Obediencia»

Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace

Señor, aún considero como gran beneficio tuyo el no tener mucho de eso que, según las exteriores apariencias y estimación humana, es honroso y glorioso De manera que al considerar uno su pobreza y humilde condición, no sólo no debe parecerle cosa dura, ni entristecerse y abatirse; sino que debe sentir más bien gran alegríaSigue leyendo «Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace»

Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace

Todo lo que tenemos en el alma y en el cuerpo y cuanto poseemos en lo interior y en lo exterior son beneficios tuyos, y te engrandecen a ti como bienhechor piadoso y bueno, de quien recibimos todos los bienes.Unos reciban más; otro, menos. Pero todo es tuyo, y todo se recibe de ti, sinSigue leyendo «Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace»

Obedecer humildemente a Ejemplo de Cristo

¿Pero qué tiene de raro el que tú, polvo y nada, obedezcas por amor de Dios a superiores de tu misma condición humana, si el Hijo de Dios, Omnipotente y Altísimo «por medio del cual fueron hechas todas las cosas, y sin, él cual, nada de lo que existe podría existir. Se hizo obediente aSigue leyendo «Obedecer humildemente a Ejemplo de Cristo»

La Gracia hay que cubrirla con el manto de la humildad

3:20 A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros,Efesios Conviértenos a ti Señor, para que seamos siempre agradecidos, humildes, piadosos. Porque tú eres nuestra virtud, nuestra fortaleza y nuestra salvación Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418Sigue leyendo «La Gracia hay que cubrirla con el manto de la humildad»

La Gracias hay que cubrirla con el manto de la humildad

Si pienso que soy más de lo que soy, o qué puedo más de lo que en verdad soy capaz de hacer o soportar, tú, Señor, me echarías en cara esta falsedad, y mis pecados y debilidades se encargarían de acusarme, sin que yo pudiera negar tan justos cargos. Si reconozco lo que soy, «unSigue leyendo «La Gracias hay que cubrirla con el manto de la humildad»