Categoría: Letanías de la humildad

Temor de Dios

pesar de todo, la seguridad de los santos ha estado siempre llena del temor del Señor. No por tener grandes y por recibir inmensas gracias fueron menos precavidos, cuidadosos y humildes a sus propios ojos
La seguridad de los manos viene de su orgullo y presunción, y acaba de ser una simple ilusión
Nunca esperes seguridad completa en esta vida, aunque parezcas persona muy fervorosa o muy retirada del mundo
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

El rey de Nínive y el Rey de Reyes

Cuando Jonás anunció al Rey de Nínive que su ciudad sería destruida después de cuarenta días, el monarca se quitó las vestiduras reales, puso ceniza en su cabeza, se cubrió con su saco, y ordenó a todo el pueblo que implorara la misericordia divina. Con humildad y penitencia consiguió la revocación de la terrible sentencia, y la ciudad fue perdonada. Si este rey pagano obtuvo así el perdón de una ciudad entera, ¿cuánto más no conseguirá Jesucristo que tanto se humilla en la Santa Misa donde abandonó el trono de Su Gloria, se reviste con las pobres apariencias del pan y del vino, e implora la misericordia de Dios?

Padre mío, considerar cuánto me he humillado para obtener vuestra compasión. Los pecadores se han levantado contra vos llenos de orgullo, yo me humillo en presencia vuestra. Ellos os han irritado con sus ofensas yo quiero desarmaros con la fuerza de humildad. Ellos han merecido vuestro justo castigo, que mis ruegos os aplaquen. Por amor hacia mi, apiadaos de ellos y nos lo cantiguéis según merecen sus iniquidades. No los entregueís en manos de Satanás, pues me pertenecen, y habiéndolos rescatado al precio de mi Sangre, no permitáis que perezcan. Oh Padre Santísimo!, imploro sobre todo vuestra misericordia a favor de los pecadores aquí presentes. Por ellos ofrezco en este momento mis sufrimientos, y vida. En virtud de esta sangre y de esta muerte, preservadlos de la muerte eterna

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Obrar siempre por Amor a Dios y amor al prójimo


Por nada del mundo, ni por amor de nadie se puede ser mal alguno.
Sin embargo por amor a los necesitados se puede interrumpir una obra buena, o mejor dicho, cambiarla por otra mejor.
Porque al hacerlo así, la obra buena no se pierde, antes se cambia por una más meritoria.
Las obras externas sin amor de caridad tienen mucho menos valor. Más todo lo que se hace por Amor a Dios o al prójimo, por pequeño o humilde que sea, es siempre fructuoso y muy meritorio.
Porque ante Dios tiene más importancia la buena intención y el afecto con que se hacen las cosas, que las cosas que se hacen. Él aprecia más la buena intención, que la magnitud de las obras
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Sobre el Santo Sacrificio de la Misa


Un día, prosternada durante la Misa, inmediatamente antes de la Consagración, dije a Nuestro Señor !Oh dulce Jesús! La obra que vais a llevar a cabo es tan excelente y sublime, que yo, pobre criatura indigna, no me atrevo a levantar mis ojos. Es bastante para mí hundirme en la más profunda humildad, entre tanto que os dignáis darme mi parte en el sacrificio que da la vida a todos los elegidos. Cristo me respondió: Tú procura tener la firme resolución de servirme aún en medio de las mayores penas, para que este Sacrificio que es saludable a los vivos y muertos, se lleve a cabo con toda su excelencia. Así habŕas ayudado a mi obra.
Santa Gertrudis (Revelaciones Libro II, c 6)

Evita la familiaridad excesiva

No descubras tu corazón a cualquiera. Trata tus asuntos con personas prudentes y temerosas de Dios. “Quien se aconseja con los sabios, llegará a ser sabio” (Proverbios 12)
Cuidado al tratar con jóvenes o extraños. No adules a los ricos ni andes visitando poderosos.
Busca la compañía de personas sensibles y humildes, de piadosas y virtuosas y con ellos procura hablar de temas edificantes.
No tengas familiaridad con ninguna mujer (si eres casado) Pero encomienda a Dios a Todas, especialmente a las que son piadosas.
No pretendas gozar de otra familiaridad que la de Dios y de sus ángeles y santos. Huye de estar charlando con gente mundana.
“La amistad con lo mundano es enemistad con Dios (Santiago 4, 4). Que tu amistad sea gente piadosa y tú conversación toda según la Ley de Dios (Eclesiástico)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Contra el orgullo y sus vanas esperanzas

No te llenes de orgullo por tus buenas obras, pues los juicios humanos son diferentes a los juicios de Dios, a quien muchas veces es menos agradable lo que a los ojos humanos es más agradable. “la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Dios mira el corazón (1 Samuel 16)
Al pensar en las cualidades tuyas que si conoces, piensa en las cualidades de los demás que no se conocen. Asi conservaras la humildad
No te hace daño colocarte después de todos los demás.. Pero si te dañaria muchísimo creerte o colocarte antes siquiera de uno solo.
En el corazón del humilde reina una paz continua, mientras que en el corazón del orgulloso hay frecuentes arrebatos de envidia y de cólera
Dios resiste a los orgullosos, pero a los humildes les da su Gracia (Santiago 4)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Contra el orgullo y sus vanas esperanzas

Imprudente quien coloca su esperanza en las personas humanas o en las demás creaturas. Maldito el hombre que confía en el hombre, dijo el profeta Jeremías. Y añade: Bendito aquel que sabe confiar en Dios (Jeremías 17)

No te avergüences de prestar servicios humildes a otros por amor de Jesucristo, ni de aparecer pobre en esta vida. Jesús al lavar los pies a los discípulos les dijo: dichosos seréis si esto haceis (Juan 13, 17)

No te apoyes en ti mismo. Pon en Dios toda tu esperanza. Los que confían en Dios son como el Monte Sión: Inconmovibles (Salmo 125)

Haz lo que puedas y Dios vendrá en ayuda de tu buena voluntad. Nunca he visto a uno que haya confiado en Dios y haya sido abandonado, dijo el profeta (salmo 36)

No te confíes solo en tu saber, ni en la ayuda de mortal alguno. Pero confía en la ayuda de Dios, el cual engrandece a los humildes y humilla a los presuntuosos.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Sobre el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el Altar

Los que adoran al Salvador es ese estado, ejercen una virtud más grande que la de los pastores; porque estos vieron en realidad la Humanidad de nuestro Señor y creyeron en su Divinidad, muestras que nosotros solo tenemos ante nuestros ojos las apariencias del pan, y a pesar de esto, creemos firmemente en la presencia real de la persona de Jesucristo. Si, tenemos ante nosotros en la Misa al mismo Jesús a cuyos pies se proyectaron los Reyes Magos, el mismo que Simeón tuvo en sus brazos y la Santísima Virgen ofreció a Dios en el templo. Imitemos el ejemplo de estos santos personajes, adoremos a Nuestro Señor con humildad y procuremos nosotros también merecer la recompensa eterna.

Afectos desordenados

Siempre que uno desea algo fuera de orden, inmediatamente pierde la tranquilidad y la calma

Los orgullosos y los codiciosos nunca están tranquilos, mientras que los humildes y los pobres de espíritu vivienda en una paz muy grande.

La raíz de todos los malestares es el afán del dinero, y algunos por dejarse llevar de este deseo se alejaron de la fe y se atormentaron con muchos dolores (1 Timoteo 6)

Una persona que no es mortificada en sus deseos y afectos sufrirá muchas tentaciones y será vencida por muchas pequeñeces

Por eso se entristecen cuando se les privado de ellos y se enojan cuando alguien se opone a sus inclinaciones.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

La lectura de Santa Biblia

Las personas pasan. La verdad de Dios dura eternamente
Dios nos habla de diversas maneras. La Palabra de Dios tiene una gran fuerza renovadora. Que no permanezca para ti como si no hubiera sido dicha o escrita.
Muchas veces la curiosidad nos estorba cuando leemos las Sagradas Escrituras, pues pretendemos entender o discutir ciertos misterios.
Si quieres sacar provecho de este Libro Santo leelo con humildad, con sencillez y fe, sin pretender obtener fama de sabiduría. Nadie ha hablado tan bien como Dios. Haz una lista de enseñanzas bíblicas y compara tu vida con ellas.
Que te guste preguntar acerca de las enseñanzas sagradas.
Que te agrade oír y leer las enseñanzas de los santos. Y no desprecies los consejos de los viejos, porque no los dicen sin razón. “En los ancianos está la ciencia, porque su edad les ha dado sabiduría (Job 12)
Las sagradas escrituras nunca pueden fallar (Juan 10, 35). Toda la Sagrada Escritura es útil para enseñar, para corregir y educar 2 Timoteo 3, 16)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)