Vió y creyó



Vayamos entonces a las fuentes originales entonces. Las traducciones comunes del Evangelio atribuyen a San Juan casi la misma palabra para tres verbos distintos, cuando el mismo Evangelista se encarga de colocar verbos distintos para cosas distintas. San Juan, al llegar a este pasaje, utiliza tres acciones: blépei, theórei y eíden…, que significan respectivamente: constatar con perplejidad, contemplar y “ver plenamente”, para así comprender y creer. Pero, ¿qué vio? Antes que nada hay que recordar que el sudario exterior, ese pedazo de tela que se encontraba sobre la cabeza de Cristo (de unos 60 x 80 centímetros) no era el único, como decíamos. Había un segundo paño que iba desde el mentón hasta la cabeza (por eso San Juan especifica de qué sudario se trataba: «el sudario que cubrió su cabeza») que se utilizaba para que la boca del difunto no se abriese, causando así la impresión de sus familiares durante el velatorio judío. El lienzo al que se refiere San Juan fue el sudario o pañuelo que cubría el rostro y la cabeza del Señor Cristo. Éste, no estaba extendido como las cintas (en posición horizontal), sino enteyligménon (que se ha traducido normalmente por «plegado», que viene de entylísso que corresponde al verbo envolver) es decir, envuelto. El Evangelio narra que se encontraba chorís, que es un adverbio; este chorís, habitualmente es traducido como «aparte», pero tiene un sentido doble: uno local y otro modal, por lo que perfectamente puede ser traducido como «diferentemente» o «al contrario», o «de diversa manera». Este último sentido tiene más lógica para el contexto y para comprender mejor lo que sucedió con la Santa Síndone. Por ello, cuando habitualmente en las traducciones se lee: «vio el lienzo, no como la síndone, sino en otro lugar…» Debería leerse: «no como la síndone, “sino” (“ alá”) “diferentemente” o “de un modo diverso…”» (chorís). El Evangelio sigue diciendo en nuestras traducciones habituales, que vio el lienzo… «en otro lugar…». En griego: «eis éna tópon», inicialmente, «en un lugar» (traducción literal). Pero en vez de traducir tópon como «lugar», sin problemas podría traducirse también como «diferente posición» (esta acepción la trae, por ejemplo, el conocido Dizionario de Lorenzo Rocci). Eis puede también traducirse, aparte con el número «uno» como único, es decir, «en una posición única». En el famosísimo diccionario Kittel de lengua griega, acerca de la voz eis se lee: «En el N.T., la voz “eis” es usada raramente como numeral. La mayor parte de las veces significa “único”, “incomparable”, o bien, “dotado de validez única”». Entonces, resumiendo, siguiendo la traducción de Persili, el sudario, «estaba envuelto en una posición única», como desafiando la gravedad, como si fuese un envoltorio pero ¡sin lo que debía envolver! ¡Y es esto lo que llama la atención a San Pedro y a San Juan! Y…: ¿Cómo pudo ser eso? Según los científicos de la NASA que estudiaron la Santa Síndone de Turín, el fenómeno de la Resurrección se dio por medio de un gran golpe de calor, o bien por una gran radiación. Vuelta el alma al cuerpo de Cristo, el fenómeno de la radiación «quemó» la Síndone que cubría el cuerpo de Cristo y luego, desaparecido el Cuerpo (ya que era impasible) dejó las «huellas»

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: