Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines


La prueba de esta premisa es también bastante sencilla. Y es que, como decía Santo Tomás de Aquino, “lo que carece de conocimiento no tiende a un fin (por sí mismo) si no lo dirige alguien que lo entienda y lo conozca, tal como el arquero dirige la flecha”; de este modo, los seres puramente materiales que componen el universo, al carecer de inteligencia y voluntad, no podrán tender por sí mismos hacia sus respectivos fines y, por tanto, deberán ser dirigidos hacia ellos por un ser distinto, que posea inteligencia y voluntad, y conciba y desee los fines hacia los cuales los dirigirá.

En otras palabras, su orden vendrá dado por un ser personal. Ilustremos esto con un ejemplo. Supongamos que un día un amigo nuestro nos invita a conocer la fábrica de robots en la que trabaja. Una vez ahí constatamos sorprendidos que los robots son fabricados por otros robots. Obviamente no creeríamos que lo hacen por sí mismos ya que carecen de inteligencia autónoma y, sobre todo, de voluntad. Al instante preguntamos a nuestro amigo quién dirige a esos robots.

Entonces nos lleva a un cuarto en el que hay una gran computadora y nos dice: “Todo es dirigido por esta computadora”. Absortos y no pudiendo resistir más la curiosidad preguntamos a nuestro amigo: “¿ Pero cómo es posible que una computadora, que también carece de inteligencia autónoma y de voluntad, pueda dirigir a todo lo demás?”. Riendo, nuestro amigo nos contesta: “No seas tonto, ¡la computadora la programé yo!”. Ésa sí es una respuesta satisfactoria. Él tiene inteligencia autónoma y voluntad y, por tanto, puede dirigir a todas las demás máquinas, que carecen de estas cualidades. Con respecto al ajuste fino la cuestión es todavía más clara: si el universo no pudo ajustarse finamente a sí mismo es obvio que fue ajustado por otro.

Así, por ejemplo, el gran astrónomo inglés Fred Hoyle, quien durante años había sido un acérrimo ateo, al ver el cuádruple ajuste fino que se requería en los estados de energías de base de los núcleos del helio, el berilio, el carbono y el oxígeno para que se pueda sustentar la vida se vio obligado a reconocer que “un Súper- intelecto ha estado ‘jugando’ con la física, además de la química y la biología”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Fred Hoyle

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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