Contaminación

Como existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y a los seres vivos, también existe una contaminación del corazón y del espíritu, que daña y envenena la existencia espiritual

homilía pronunciada por Benedicto XVI el 31 de mayo de 2009 durante la misa de Pentecostés

Juan Pablo II y ¿un pedido de perdón mal interpretado?

Juan Pablo II y ¿un pedido de perdón mal interpretado?

En 1994, con vistas al Gran Jubileo del año 2000 y continuando la tarea de revisión histórica dispuesta por el Concilio Vaticano II, Juan Pablo II se propuso un examen de conciencia de fin de milenio, reconociendo, donde los hubiera habido, los errores de sus hijos en los últimos diez siglos. Es tal vez el más significativo, y el que particularmente aquí más nos interesa, el referido al Tribunal de la Inquisición. Los distintos pronunciamientos de Juan Pablo II al respecto han sido siempre, sin excepción, puntuales e inequívocos, al igual que los de aquellos cardenales que más estrechamente lo acompañaron. Especialmente luego de concluido el Simposio Internacional sobre la Inquisición, por él convocado en el año 1998, al cual nos referiremos en breve. Sorpresivamente para muchos propios y extraños, la opinión del pontífice sobre el Santo Oficio -y las de varios prestigiosos cardenales, estrechos colaboradores suyos, como Etchegaray, Tauran, Biffi, Ratzinger y Cottier- ha sido muy distinta a la que muchos suponen; considerando, en conjunto, que el Tribunal de la Inquisición fue necesario en su tiempo, justo en sus procedimientos y generalmente piadosos sus funcionarios.

Se ha hablado y escrito mucho sobre el tema, pero casi siempre mal y sin sustento científico, recurriendo no pocas veces a la manipulación de la información. El pronunciamiento de Juan Pablo II, por cierto, no escapará a esto último. De aquel gesto pontificio se ha venido tejiendo una vasta red de sucesivas inexactitudes y malentendidos. Entre las gravísimas tergiversaciones, simplificaciones y omisiones registradas sobre las valoraciones del pontífice y de la Comisión Teológica Internacional, se lee lo siguiente en un conocido diario argentino: «Entre los errores del pasado citó -refiriéndose a Juan Pablo II- el antisemitismo, la brutalidad de la Inquisición y las discriminaciones». Otros titulares rezaban: «El Papa pide perdón por el escándalo de la Inquisición», dejando la sensación a todo receptor -mediante el agregado de sugestivos epítetos- que el tribunal de la Inquisición había sido una institución intrínsecamente malvada, y la Iglesia del pasado, por supuesto, su cómplice. Algunos medios, empero, advertían avanzada la nota que el Papa -en realidad había reconocido abusos en la Inquisición, por los cuales pidió disculpas. Esto generó una lógica confusión en el lector, en quien prevalecía la información del titular enaltecido con mayúsculas y subrayados, predisponiéndolo a creer que aquellos abusos eran parte constitutiva y esencial del tribunal. En resumidas cuentas, todos los medios confluían en lo mismo: «El Papa había pedido perdón por la Inquisición», y de esto, no sólo el mundo, sino muchos católicos, hicieron una suerte de dogma. Revisando las fuentes originales se constata que estas afirmaciones difundidas masivamente por el mundo, atribuidas a Juan Pablo II, estaban lejos de ser ciertas. Correspondían más bien a criterios e interpretaciones de los mass media que, a su vez, iban siendo recogidas por el resto de los comunicadores sociales. No sólo no era cierta la información, sino que incluso, especialmente en lo que respecta a la Inquisición, se encontraba en franca oposición a la intención del pontífice. Lo que el Papa había hecho, en rigor, era pedir su valoración, ordenando investigar profundamente la institución, pues entendía que no podía pedirse perdón por errores que podrían no haber existido nunca, y mucho menos condenar tan ligeramente la existencia de un tribunal al que tantos santos, mártires, pontífices, sabios y un sinfin de hombres probos consideraron necesario en su tiempo. No ignoraba, desde luego, el hecho de que varios inquisidores habían sido verdaderos santos y mártires de la Fe, como San Pedro de Arbués y San Pedro de Verona, e incluso prudentísimos pontífices como el caso de Adriano VI y San Pío V. Por esto mismo, los pronunciamientos de Juan Pablo II al respecto se destacan por la prudencia patrística, «regla recta de la acción», según consignaba Santo Tomás. «Un correcto juicio histórico – advertía el pontífice polaco- no puede prescindir de un atento estudio de los condicionamientos culturales del momento». Esto decía antes de comenzados los estudios sobre el Santo Oficio por el Simposio de Roma: La petición de perdón que debe hacer la Iglesia por los pecados de sus hijos a través de la Historia, en particular en el caso la Inquisición, exige conocer con rigor científico los hechos tal y como fueron. Ante la opinión pública, la imagen de la Inquisición representa de alguna forma un símbolo de antitestimonio y escándalo. En qué medida esta imagen es fiel a la realidad?

¿En qué medida era cierta entonces esta pretendida condena hacia el tribunal de la Inquisición? El Papa pedirá disculpas sobre algunos casos muy particulares en los que se habia probado la veracidad de los hechos. Lo cual, en rigor, no debería haber sorprendido a nadie, pues la Iglesia siempre había reconocido las faltas y excesos a la que no pocas veces se habían prestado algunos de sus hijos. No hay más que repasar los registros que aún se conservan de la época, donde constan severos castigos al desaprensivo inquisidor, obispo, laico o sacerdote. Estos abusos, por tanto, habían sido ya reconocidos en el pasado, incluso en aquel mismo momento histórico. No obstante, a fin de renovar el perdón a Dios y echar luz sobre aquel infundado mito que seguía pesando y creciendo entre los mismos fieles católicos, decidió abocarse decididamente a recordar e insistir en el aborrecimiento que siempre habia sentido y expresado la Iglesia por los abusos de cualquier índole. Muy lejos de la realidad que se comunicaba, las palabras textuales de Juan Pablo II serán las siguientes: «Pedimos perdón por las divisiones entre cristianos, por el uso de la violencia por algunos cristianos en el servicio de la verdad y por el comportamiento de desconfianza y hostilidad usado a veces hacia los seguidores de otras religiones». Agrega, en Reconocimiento de la culpa al ser vicio de la verdad, que «en ciertas épocas de la historia, los cristianos permitieron algunas veces métodos de intolerancia. Es fácil deducir de estas palabras el carácter excepcional que otorga el pontífice a los abusos, en marcado contraste con la información de los medios que endilgaban, especialmente al caso del Santo Oficio, carácter general. Veamos que decía a este respecto el cardenal Joseph Ratzinger, antes de ser elevado al pontificado como Benedicto XVI: «Hace muy poco, un profesor italiano liberal, estuvo investigando en unos cuantos procesos [en los archivos de la Inquisición], durante algún tiempo, y él mismo declaró que le había defraudado bastante. En vez de encontrar grandes luchas entre la conciencia [de los reos] y el poder [de la Iglesia], que era lo que él buscaba, lo que allí había eran procesos criminales ordinarios. Eso se debe a que el tribunal de la Inquisición romana era bastante moderado. Los mismos procesados por algún delito civil, añadían cualquier factor religioso como brujería, profecía, etc., a su delito, para que les enviaran ante el tribunal de la Inquisición». Pues en todos los tiempos donde existió la Inquisición fue vox populi la honestidad de sus funcionarios, de los procesos, pero sobre todo las buenas condiciones de sus cárceles y el trato que en ellas se dispensaba a los reos. Lo cierto es que no sólo el tribunal de la Inquisición ha sido víctima de esta masiva campaña mediática de desinformación. Existen dos casos por demás paradigmáticos: el de las «Cruzadas» y el de las «brujas». No cesa de afirmarse, incluso de boca de algunos católicos, que «el papa pidió perdón por las cruzadas».

Esto es absolutamente falso. La única oportunidad en que se hallará al pontífice aludiendo a las cruzadas será en el año 1995, y no justamente con ánimo de condena o retractación de aquella heroica gesta que salvara a Occidente del terror mahometano, sino, contrariamente, alabando el celo de los cruzados medievales y permitiéndose el abierto elogio a Catalina de Siena, quien, como se sabe, había sido valerosa y honrada cruzada – en aquella promovida por Gregorio XI-. En ella, entre otras virtudes, encontró Juan Pablo II la del «celo ejemplar de amor valiente y fuerte». También se ha dicho que la Iglesia pidió perdón por «la quema de brujas». Esto también es completamente falso. Lo cierto es que el Papa jamás aludió siquiera tibiamente a este asunto por el simple hecho de que tal persecución jamás existió. Que hubo una gran persecución, injusta y despiadada en algún momento de la historia, es cierto, ipero exclusivamente por parte de los protestantes!  Si bien no es objeto de este trabajo el análisis de los diversos mea culpa enunciados por Juan Pablo II, conviene tener presente que la misma tergiversación detectada en asuntos como la Inquisición y las Cruzadas, está presente prácticamente en cada reconocimiento y/o pronunciamiento realizado por el pontífice en torno a distintos sucesos, como el Cisma de Oriente o el mentadísimo Caso Galileo. El gesto pontificio del Mea Culpa supuso de alguna forma una magnífica oportunidad a los enemigos de la Iglesia Católica para, mediante la malversación del mensaje, «confirmar» como ciertos los prejuicios y leyendas negras que sobre ella pesaban. Esta posible consecuencia había sido prevista por la Iglesia. Muchas y calificadas fueron las voces advirtiendo al Papa sobre el seguro oportunismo de algunos sectores adversos a Roma. No obstante, a pesar de ello, Juan Pablo II se volcó decidida y evangélicamente a la tarea del reconocimiento. Este recurrente artilugio empleado por manipuladores de información ya había sido advertido, entre otros, por el Papa Gregorio XVI  en su célebre encíclica Mirari Vos y recientemente por Benedicto XVI, alertando en el año 2008 acerca del «cinismo relativista» que sustituye a la verdad en la comunicación. «El compromiso con las cuestiones de la verdad expresaba- debe centrar toda reflexión sobre la comunicación humana; un comunicador puede intentar informar, educar, entretener, convencer, consolar, pero el valor final de cualquier comunicación reside en su veracidad». En mayo de ese mismo año, en su mensaje para la XLII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, luego de oportunos reconocimientos, advertía: ‘Ciertamente, los medios de comunicación social en su conjunto no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que también pueden y deben ser instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario. Lamentablemente, existe el peligro de que se transformen en sistemas dedicados a someter al hombre a lógicas dictadas por 1os intereses dominantes del momento. Es el caso de una comunicación usada para fines ideológicos o para la venta de productos de consumo mediante una publicidad obsesiva [..] Se constata, por ejemplo, que con respecto a algunos acontecimientos los medios no se utilizan para una adecuada función de información, sino para <crear> los acontecimientos mismos». Por tanto, se hace imperativo hoy más que nunca -y especialmente en lo referido a asuntos que atañen a la Iglesia Católica- revisar las fuentes de las que se obtiene la información

Diario Clarín, Buenos Aires, 3 de marzo del año 2000.

Comisión Teológica Internacional, Memoria y Reconciliación: La Iglesia y las Culpas del Pasado, Editorial Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2000, 2. Consultar versión digital en http:/ /www.vatican. va/roman curia/congregations/cfaith/cti do- cuments/rc_con_cfaith_ doc 2000030 7 _memory-reconc-itc_sp.html.De aquí en adelante nos referiremos a este documento como «Memoria..» seguido del número de capítulo y nota.

El 12 de marzo de 2000 (con motivo de la celebración litúrgica que caracterizó la Jornada del Perdón). Recogido de agencias Reuters, ANSA y CNN en español, versión digital

Ratzinger Joseph, La sal de la tierra, Ed. Palabra, Madrid, 1998, p.111 5 Saludo dominical, 12 de diciembre de 1995.

Luigi Accatolli, ob. cit., p.87 Recordemos que Catalina de Siena sostenía que tres dones podían obtenerse participando en las cruzadas: «La paz de los cristianos, la penitencia de esos soldados y la salvación de muchos sarracenos» (refiriéndose a la salvación eterna; pues era bastante frecuente la conversión de infieles al cristianismo ante las magnánimas condiciones de rendición ofrecidas por los cristianos; descubriendo en ellos, en su caridad y celo evangélico, la verdadera fe). Para más prueba acerca del reconocimiento y defensa de Juan Pablo II hacia los Cruzados de la Cristiandad ver carta del Cardenal Wyszynski, Primado de Polonia, con la firma de 34 arzobispos y obispos, al Episcopado Español, sobre el Milenario de Polonia, de 18 de noviembre de 1965. Entre los firmantes se encontraba Juan Pablo II, entonces obispo de Cracovia.

Revista Cabildo, Buenos Aires, Abril del 2000, p.24

La Encíclica dice: «Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa [..] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por Su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra». Bien decía también el P. Félix y Salda: «Al vapor se escriben los periódicos, y al vapor me los venden o me los dan en plazas y paseos, y lóelos yo al vapor, sin tener tiempo de meterme en profundas investigaciones. Y luego, si el veneno anda allí tan desleído o tan azucarado, ¿quién diablos se libra de él, como no tenga muy finos paladar y olfato? P. Félix Sardá y Salvany, Los malos periódicos, op., III, p.4, cfr. http://propagandacatólica.blogspot.com

Ciudad del Vaticano, 23 de mayo de 2008, cfr.zenit.org (en ocasión del Congreso de Facultades de Comunicación Social de las Universidades Católicas).

Mensaje de su Santidad Benedicto XVI para la XLII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla», 4 de mayo de 2008, cfr. http://www.vatican. va. Agregaba: «También a los medios de comunicación social se puede aplicar lo que escribi en la encíclica sobre la ambigüedad del progreso, que ofrece posibilidades inéditas para el bien, pero al mismo tiempo abre enormes posibilidades de mal que antes no existían (cf. n. 22). Por tanto, es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación social se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias [..] Hay que evitar que los medios de comunicación social se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre, defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla». También advertiría sobre este fenómeno tan actual el Cardenal Georges Cottier; esta vez en referencia al maltrato que se ha dado al tan comentado y poco estudiado caso «Galileo»: «A este respecto, debemos mostrarnos atentos a la imagen pseudo histórica que suele encontrar espacios en los medios de comunicación».

G. Cottier, La chiesa davanti alla conversione, Tertio millennio adveniente. Testo e commento.., p.164. Cit. en Luigi Accatolli, ob cit., pp.129-130.

Conocer a Dios



Con el fin, pues, de purificar el alma humana de estas falsedades, la Sagrada Escritura, adaptándose a nuestra cortedad, no esquivó palabra alguna humana con el intento de elevar, en gradación suave, nuestro entendimiento bien cultivado a las alturas sublimes de los misterios divinos. Así, al hablar de Dios, usa expresiones tomadas del mundo corpóreo y dice: Encúbreme a la sombra de tus alas (Sal, 17, 8). Y aun le place usurpar del mundo inmaterial locuciones innúmeras, no para significar lo que Dios es en sí, sino porque así era conveniente expresarse. Por ejemplo: Yo soy un Dios celoso (Ex. 20, 5). Me arrepiento de haber creado al hombre (Gn. 6, 7). Por el contrario, de las cosas inexistentes se abstiene en general la Escritura de emplear expresiones que cuajen enigmas o iluminen sentencias.

Por eso se disipan en vanas y perniciosas sutilezas aquellos que, enmarcados en el tercer error, se distancian de la verdad fingiendo en Dios lo que ni e en Él ni en ser alguno creado es dable encontrar. Con símiles tomados de la creación suele la Escritura divina formar como pasatiempos infantiles con la intención de excitar por sus pasos en los débiles un amor encendido hacia las realidades superiores, abandonando las despreciables. Lo que es propio de Dios, que no se encuentra en ninguna criatura, rara vez lo menciona la Escritura divina, como aquello que fue dicho a Moisés: Yo soy el que soy; y: El que es me envía a vosotros (Ex. 3, 14). Ser se dice en cierto modo del cuerpo y del espíritu, mas la Escritura no diría esto si no quisiera darle un sentido especial. Dice también el Apóstol: El único que posee la inmortalidad (1Tm. 6, 16). Siendo el alma, en cierta medida, inmortal, no diría el Apóstol: El único que la posee, si no se tratase de la verdadera inmortalidad inconmutable, que ninguna criatura puede poseer, pues es exclusiva del Creador. Esto dice Santiago: Toda dádiva optima y todo don perfecto viene de arriba, desciende del Padre de las luces, en el cual no se da mudanza ni sombra de variación (St. 1, 17). Y David en el Salmo: Los mudarás y serán mudados; pero tú eres siempre el mismo (Sal. 102, 27- 28).

De aqui la dificultad de intuir y conocer plenamente la substancia inconmutable de Dios, creadora de las cosas transitorias, y, sin mutación alguna temporal en sí crea las cosas temporales. Para poder contemplar inefablemente lo inefable es menester purificar nuestra mente. No dotados aún con la visión somos nutridos por la fe y conducidos a través de caminos practicables, a fin de hacernos aptos e idóneos de su posesión. Afirma el Apóstol estar en Cristo escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 3); sin embargo, al hablar a los ya regenerados por su gracia, pero, como carnales y animales, aun niños en Cristo, nos lo recuerda, no en su potencia divina, en la que es igual al Padre, sino en su flaqueza humana, que le llevó a sufrir muerte de cruz. Nunca, dice, me precié entre vosotros de saber alguna cosa, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Ya renglón seguido les dice: Me presenté a vosotros en flaqueza y mucho temor y temblor (1Co. 2, 2- 3). Y un poco después les dice: Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales. Como a infantes en Cristo, os di leche a beber y no comida, porque no la admitíais aún, ni ahora la podéis sufrir (1Co. 3, 1-2). Hay quienes se irritan ante este lenguaje, juzgándolo injurioso, y prefieren creer que quien así habla nada tiene que decir, antes que confesar su desconocimiento ante lo que oyen. Y a veces les damos, no las razones que ellos piden y exigen cuando hablamos de Dios quizás no las entendieran, ni nosotros sabríamos explicarnos bien- , sino las que sirven para demostrarles cuán negados e incapaces son para entender lo que exigen. Mas como no escuchan lo que quieren, juzgan, o que obramos así para ocultar nuestra falta de sabiduría, o que maliciosamente emulamos su saber, y así, indignados y coléricos, se alejan

De Trinitate.  Agustín de Hipona

#ArquiSantiagoGT #ArzobispadoGT #celam
#IISínodoArquidiocesano #AsambleaSinodal
#SeminarioMayordelaAsunción #CaminemosJuntos #Colegialidad #Eclesialidad
#Sinodalidad #PapaFrancisco #Audiencia #ObisposRD
#SínododelaSinodalidad #familiaiconodesinodalidad
#WalkTogether #Synod2023 #Sinodalidad2023
#sinodalízate #iglesiaensalida #Synodality #ListeningChurch #ForASynodalChurch #SacredSilence #SynodonSynodality #SynodalChurch #SynodofBishops #cebitepal

Populus Summorum Pontificum

Oración

La Santa Misa es el acto de desagravio más poderoso para expiar los pecados

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

Nuestra oración debe ser también recta, de modo que el que ora le pida a Dios cosas que le convienen

Nuestra oración debe ser también recta, de modo que el que ora le pida a Dios cosas que le convienen


Por lo cual el Damasceno dice: «La oración es una petición a Dios de dones que nos convienen». En efecto, muy a menudo no es escuchada la oración porque se piden cosas inconvenientes. Santiago 4,3: «Pedís y no recibis porque pedís algo malo». Difícil es sin embargo saber qué es lo que se debe pedir, así como es también muy difícil saber qué se debe desear. En efecto, no es lícito pedir en la oración sino las cosas que es lícito desear: por lo cual dice el Apóstol, en Romanos 8, 26: «No sabemos orar como es debido». Pero quien nos lo enseñó es el mismo Cristo: a Él le corresponde enseñarnos lo que debemos pedir. Por lo cual los discípulos le dijeron (Lucas 1 1, 1): «Señor, enséñanos a orar». Así es que las cosas que Él mismo nos enseñó a pedir, rectisimamente se piden, por lo cual dice San Agustín: «Si oramos de manera justa y conveniente, cuales quiera que sean las palabras que digamos, no decimos sino lo que en la oración dominical está contenido»


https://youtu.be/DiI2wDdtVcE?si=AGn2MshvNPCsEXbt

¿Qué actitud puede adoptar el hombre ante al sufrimiento? Una triple 1/3

¿Qué actitud puede adoptar el hombre ante al sufrimiento? Una triple 1/3

Derrotismo

significa, en la práctica, una <muerte voluntaria‣, antes llamada <suycidiö>,. Se capitula frente al predominio inadmisible del sufrimiento, en la creencia de que así uno se libra de él. Pero, qué sucede si este no fuera el caso? ¿Si se diera una reencarnación (icomo castigo por capitular?)? Si en el anhelado adormecerse de la muerte vinieran sueños> del todo no deseados, <en la tierra no descubierta, de cuyos límites no regresa ningún viajero>, como cavila Hamlet. La mayoría de los suicidas no van tan lejos con sus pensamientos. Ellos solo ven el ahora, también solo se ven a sí mismos, y dejan el destino de seguir sufriendo a los demás. La solución es puramente egoísta

Dios y el sufrimiento. Balthasar, Hans Urs von

Frecuentemente me combatieron desde mi juventud (Sal 128, 1)…

Frecuentemente me combatieron desde mi juventud (Sal 128, 1)…

La Iglesia existe desde antiguo.. En algún tiempo existía sólo la Iglesia en Abel, el cual fue vencido por el perverso. hermano Caín (Gén. 4, 8). En algún tiempo existió sólo en Enoc, el cual fue arrebatado de los inicuos (Gén 5, 24). En algún tiempo existió sólo en la casa de Noé, el cual soportó a todos los que perecieron en el diluvio al nadar sola el arca en las aguas y quedar en lugar seco (Gén 6-8). En algún tiempo existió la Iglesia sólo en Abrahán, de quien sabemos las cosas que soportó de parte de los enemigos. Existió en sólo Lot, hijo del hermano de Abrahán, en su casa de Sodoma, el cual soportó las iniquidades y perversidades de los sodomitas hasta que Dios le sacó de en medio de ellos (Gén 13-20). También comenzó a existir la Iglesia en el pueblo de Israel, que soportó al faraón y a los egipcios.

Por fin se llegó a nuestro Señor Jesucristo, se predicó el Evangelio, como se había dicho en los salmos. Para que la Iglesia no se admire ahora o para que nadie se admire en la Iglesia al querer ser miembro bueno de la Iglesia, oiga a la misma Iglesia, su madre, que le dice: «Hijo, no te admires por estas cosas;, frecuentemente me combatieron desde mi juventud, pero no pudieron conmigo» (Exp. Sal 128)

Ni siquiera el más pérfido de los complots para destruir a la Iglesia desde dentro tendría éxito. Por lo tanto, nuestra Madre Iglesia contestará con la voz de sus niños inocentes, de sus hombres jóvenes y puros, de sus vírgenes, de sus padres y madres de familia, de sus valientes y caballerescos apóstoles laicos y apologetas, de sus castos y celosos sacerdotes y obispos, de sus religiosas y, especialmente, de sus monjas de clausura, joya espiritual de la Iglesia: «; No podrán conmigo!».

Christus vincit! Christus regnat! Christus imperat!

+ Athanasius Schneider Obispo Auxiliar de la Archidiócesis de Santa María en Astana 11 de abril de 2019

Exposición del salmo 128. Traducción de Balbino Martín Pérez, O.S.A. Disponible en: https:// /www.augustinus.it/ spagnolo/esposizioni_ salmi/esposizione_ salmo_ 186_ testo.htm

¿Del invierno a una nueva primavera? No se presenta empuñando Kalashnikov, sino ahora como «amiga de los pobres»

¿Del invierno a una nueva primavera?
No se presenta empuñando Kalashnikov, sino ahora como «amiga de los pobres»

Tal crisis, interpretada simplísticamente como el fracaso del libre mercado, ha vuelto a dar vida a corrientes socialistas fosilizadas desde hacía tiempo. La izquierda ha retornado a gobernar importantes países latinoamericanos, relanzando políticas estatistas que parecían ya superadas. Y, de las brumas del pasado, resucita el espectro de la Tdl. En pocos meses, esta corriente revolucionaria ha salido del olvido en que yacía a las páginas de Avvenire (órgano de los obispos italianos) y del Osservatore Romano, introduciéndose incluso en la Curia Romana. No se trata, claro está, de la vieja Tdl marxista, truculenta, amiga de la violencia guerrillera y de los dictadores. Esta vez la TdL no se presenta empuñando Kalashnikov, sino como «amiga de los pobres».

Se afirma que, depurada de algunos aspectos del marxismo, podría ofrecer respuestas adecuadas a las actuales situaciones de crisis. Se asegura que podría inspirar una nueva conciencia social después de años de neoliberalismo desenfrenado que, si por un lado habría aumentado la riqueza de algunos sectores sociales, por otro había creado extensos bolsones de pobreza que no deben ser olvidados. «La teología de la liberación está viviendo una nueva primavera», proclama el brasileño Leonardo Boff, figura representativa de esta corriente. Sin duda ha contribuido a esta primavera el nombramiento en julio del 2010 del cardenal Gerhard Müller como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Como habíamos dicho, Mons. Müller es amigo personal del padre Gutiérrez, quien lo convenció de realizar largas experiencias pastorales en el Perú, acercándolo de este modo a la Tdl. El 4 de septiembre del año pasado, en ocasión del lanzamiento en Italia del libro mencionado, el Osservatore Romano dedicó, en tono positivo y por vez primera, dos páginas enteras a la Tdl. La palabra mágica parece ser «carta de ciudadanía». «Llega la paz entre el Vaticano y la Teología de la Liberación. Después de las condenas de la década de los ochenta, los excesos y las incomprensiones, la Tdl obtiene carta de ciudadanía plena en la Iglesia – comentaba el vaticanista Andrea Tornielli Una pacificación que se da en el nuevo clima que se respira desde la elección del primer Papa latinoamericano y con la aceleración del proceso de beatificación del obispo mártir Óscar Arnulfo Romero». Por su parte, el vaticanista Sandro Magister comentaba: «Hecha la paz entre Müller y Gutiérrez (..) El juicio positivo de Müller sobre la teología de la liberación- leída a través del lente de Gutiérrez – se capta desde las primeras líneas». Y, para no quedarse atrás, también «L’Espresso» proclamaba: «Condenada por Ratzinger, la teología de la liberación es ahora rehabilitada por un papa que viene de lejos». Se quiere así dar la impresión de que la condena de 1984 ha sido ya superada. Y no falta quien querría enrolar en esta insurgencia liberacionista al mismo papa Francisco. Muy comentada fue, por ejemplo, la audiencia privada concedida por el Pontífice a mons. Müller acompañado por Gustavo Gutiérrez el 11 de septiembre del 2013, seguida de la concelebración de la Misa junto al teólogo peruano, encuentro interpretado como un aval del Pontífice a la Tdl, aunque no exento de polémica. «La Misa de la liberación» titulaba Gian Guido Vecchi en el «Corriere della Sera», observando: «Un libro y una entrevista señalan un cambio». Algunos meses después, el 18 de enero de 2014, el Pontífice recibía a otro conocido teólogo de la liberación, Arturo Paoli. Y también este gesto fue interpretado por los medios como un signo de cercanía a esta corriente. El teólogo ultra progresista Vito Mancuso comentaba en Facebook «Me he enterado que el papa Francisco ha recibido esta tarde a Arturo Paoli, de 101 años, padre espiritual de la Teología de la Liberación. El encuentro ha durado cerca de 40 minutos y ha estado bajo el signo de la más cordial sintonía. Quizá este naciendo un magisterio de la liberación! Adelante, Francisco!». Atisbando el nuevo clima, después de años de relativo letargo, más de setecientos teólogos y activistas de la liberación se reunieron en São Leopoldo, Brasil, en el Congreso Continental de Teología, celebrado en octubre de 2012 en la universidad UNISINOS de los Padres jesuitas. Se habló de un «nuevo comienzo». También las comunidades eclesiales de base parecen estar reviviendo. Entre el 7 y el 11 de enero de 2014 se celebró en Juazeiro do Norte, Brasil, el 13r Encuentro Intereclesial de Comunidades Eclesiales de Base. El papa Francisco envió un mensaje de solidaridad y de apoyo al congreso. Es la primera vez que ocurre así. «Con el papa Francisco el tiempo vuelve a ser propicio para las CEBs», comentó Alver Metalli en el «Vatican Insider». Y también en Europa, la Tdl parece volver a despertarse En septiembre del 2013, con más de mil participantes, se realizó en Madrid el 33r congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, punta de lanza de la Tdl en el viejo continente. El tema: «La teología de la liberación hoy». El encuentro se abrió con un mensaje de Mons. Pedro Casaldáliga, español, obispo emérito de São Félix do Araguaia, Brasil, autoproclamado «monseñor hoz y martillo». «:Quién tiene miedo de la Teología de la Liberación- se preguntaba el prelado- Con la llegada de Francisco el tema vuelve a ser actual».

La «carta de ciudadanía» a la Tdl parece haber alcanzado su cumbre en ocasión de la presentación en Roma, en febrero de 2014, del libro < Povera per i poveri> del cardenal Gerhard Müller, publicado por la Libreria Editrice Vaticana con prefacio del papa Francesco. «La teologia de la liberación posee ya ciudadanía plena» titulaba el vaticanista Giuseppe Rusconi del «Corriere del Ticino», que cita al padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano: «La teología de la liberación ya ha entrado definitivamente en la normalidad de la vida de la Iglesia». En el curso de la presentación, en la que se encontraban los cardenales Rodríguez Maradiaga y Müller, Gustavo Gutiérrez recibió un caluroso aplauso, como signo de definitiva consagración, en el corazón mismo de la Cristiandad.

Pierluigi MELE, La teologia della liberazione sta vivendo una nuova primavera, grazie anche a Papa Francesco. La forza storica dei poveri. Intervista a Leonardo Boff, in «Newsit24», 20 setiembre 2013.

Gustavo GUTIÉRREZ, I preferiti di Dio; Gerhard Ludwig MULLER, Fare la verita e non solo dirla; Ugo SARTORIO, Una Chiesa che ha bisogno di tutti, in «Osservatore Romano», 4 setiembre 2013, pp. 4-5.

Andrea TORNIELLI, La Chiesa sdogana la teologia della liberazione, in «Vatican Insider-La Stampa», 4 settembre 2013

Sandro MAGISTER, Pace fatta tra Müler e Gutiérrez. Ma Bergoglio non si sta, in «L’Espresso online», 5 setiembre 2013

Wlodek GOLDKORN, Ho ispirato Bergoglio, in «L’Espresso», 27 marzo 2014, p. 88

*Ejemplo típico de las ganas de enrolar Papa Francisco en el campo libera- cionista es la declaración de João Pedro Stédile, jefe en Brasil del Movimento dos Sem Terra (MST), de carácter marxista y subversivo. «El hecho de tener un papa latinoamericano es una victoria de los pobres de este continente – dijo Stédile en una reciente conferencia organizada por el Pontificio Consejo de las Ciencias en Roma- Finalmente salimos de dos pontificados conservadores y retrógrados, aque- llos de Juan Pablo ll y de Benedicto XVI. Papa Francisco, en cambio, ha roto con la tradición europea, y da señales de querer cambiar las relaciones entre Iglesia y socie- dad» (Agenzia EFE, 6 febrero 2014)

Sandro MAGISTER, 1l Papa ha ricevuto Gutiérrez, ma non ha dimenticato un Suo sgarbo, «L’Espresso online», 13 setiembre 2013.

Gian Guido VECCHI, La messa della liberazione. Pontefice concelebra con il teologo degli ultimi, in «Corriere della Sera» 22 setiembre 2013

«La Stampa», 19 enero 2014. Sobre la posición de Papa Francisco a respecto de la Tdl, mucho más matizada

Filippo SANTORO, La liberazione che viene dal Vangelo, in «Avvenire», 28 setiembre 2013; Gian Guido

VECCHI, Mons. Becciu. Parla anche a chi investe in modo intelligente, in «Corriere della Sera», 28 setiembre 2013

AAVV, Teologia de la liberación en perspectiva, Amerindia-Doble Clic Editoras, Montevideo 2012, 2 voll

Alver METALLI, Vuelven las comunidades eclesiales de base, in «Vatican Insi- der-La Stampa», 30 diciembre 2013. «No habían desaparecido nunca – comenta Metalli –pero en los años de Juan Pablo II y de Benedicto XVI habian atravesado un periodo oscuro. Hoy se vuelve a cabla de ellas y a reflexionar sobre su misión en la Iglesia del Papa latinoamericano»

Juan BEDOYA, Mil teologos piden al Papa que rehabilite a los castigados por Ratzinger, in «El País», Madrid, 8 setiembre 2013

«Rossoporpora», Blog de Giuseppe RUSCONI, in «Corriere del Ticino», 26 fe- brero 2014

JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES