Evangelio

Aleluya, aleluya. Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. Aleluya. EVANGELIO Lc 20, 27-40. No es Dios de muertos, sino de vivos. Lectura del santo Evangelio según san Lucas. En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección y le preguntaron:Sigue leyendo «Evangelio»

En el último viaje

Alma cristiana, al salir de este mundo, marcha en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, que te creó, en el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que murió por ti, en el nombre del Espíritu Santo, que sobre ti descendió. Entra en el lugar de la paz y que tu morada esté junto aSigue leyendo «En el último viaje»

Evangelio

Aleluya, aleluya. No endurezcáis vuestro corazón, sino escuchad la voz del Señor. Aleluya. EVANGELIO Lc 19, 41-44. ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!. Lectura del santo Evangelio según san Lucas. En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: –¡Si al menos tú comprendieras en este díaSigue leyendo «Evangelio»

Unción de los enfermos

El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia Él y la entrada en la vida eterna. Cuando la Iglesia dice por última vez las palabras de perdón de la absolución de Cristo sobre el cristiano moribundo, lo sella por última vez con una unción fortificanteSigue leyendo «Unción de los enfermos»

Presentación de la Virgen María

El Templo es enorme, majestuoso, revestido de oro, un polo refulgente que es el centro del universo de Israel. Allí en Jerusalem las multitudes van y vienen de toda la nación judía y también desde la diáspora, pues es obligación y es necesidad peregrinar al Templo en búsqueda de su Dios, al que allí encuentran.Sigue leyendo «Presentación de la Virgen María»

JESÚS

Jesús, el Hijo de Dios, sufrió libremente la muerte por nosotros en una sumisión total y libre a la voluntad de Dios, su Padre. Por su muerte venció a la muerte, abriendo así a todos los hombres la posibilidad de la salvación