La liturgia cristiana no sólo recuerda los acontecimientos que nos salvaron, sino que los actualiza, los hace presentes. El misterio pascual de Cristo se celebra, no se repite; son las celebraciones las que se repiten; en cada una de ellas tiene lugar la efusión del Espíritu Santo que actualiza el único Misterio

Oración
Todo lo que de palabra o de obra realicéis, Sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz;
juzga los deseos e intenciones del corazón.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 2,18-22.
El esposo está con ellos.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».
Jesús les contesta:
«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».
Palabra del Señor
Recuerda
La Anámnesis. La celebración litúrgica se refiere siempre a las intervenciones salvíficas de Dios en la historia «El plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas; las palabras proclaman las obras y explican su misterio» (DV 2). En la liturgia de la Palabra, el Espíritu Santo «recuerda» a la asamblea todo lo que Cristo ha hecho por nosotros. Según la naturaleza de las acciones litúrgicas y las tradiciones rituales de las Iglesias, la celebración «hace memoria» de las maravillas de Dios en una Anámnesis más o menos desarrollada. El Espíritu Santo, que despierta así la memoria de la Iglesia, suscita entonces la acción de gracias y la alabanza (Doxología).

Oración
A ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Hemos encontrado al Mesías, que es Cristo;
la gracia y la verdad nos han llegado por medio de él.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 1, 35-42.
Vieron dónde vivía y se quedaron con él.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».
Palabra del Señor
A ti sea la Gloria
Non nobis, Domine, non nobis,
sed Nomini Tuo da gloriam
Conversión
La conversión de Recaredo, de Antonio Muñoz Degrain. 1888. (Palacio del Senado de España, Madrid)
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Tu Único deleite
El trato con sumo respeto a la Palabra de Dios
El anuncio de la Palabra de Dios no se reduce a una enseñanza: exige la respuesta de fe, como consentimiento y compromiso, con miras a la Alianza entre Dios y su pueblo. Es también el Espíritu Santo quien da la gracia de la fe, la fortalece y la hace crecer en la comunidad. La asamblea litúrgica es ante todo comunión en la fe.
