Ven, Señor, en ayuda de tus hijos; derrama tu bondad inagotable sobre los que te suplican, y renueva y protege la obra de tus manos.
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Evangelio
EVANGELIO Mt 17, 14-19. Si tuvierais fe, nada os sería imposible. Lectura del santo Evangelio según San Mateo. En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi hijo que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o enSigue leyendo «Evangelio»
Oración
Señor abre nuestros labios, y nuestra boca cantará tus alabanzas
Evangelio
Aleluya, aleluya. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. Aleluya. EVANGELIO Mt 16, 24-28. ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida? Lectura del santo Evangelio según san Mateo. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirseSigue leyendo «Evangelio»
Autor de maravillas
¿Quién como tú, Yahveh, entre los dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas? Éxodo 15,11
El perdón
Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa. Eclesiástico 28, 7
Oración
Jesus, Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu Gloria
Evangelio
Aleluya, aleluya. El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida –dice el Señor–. Aleluya. EVANGELIO Jn 12, 24-26. A quien me sirva, el Padre lo premiará. Lectura del santo evangelio según san Juan. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Os aseguro que si el granoSigue leyendo «Evangelio»
La fuerza de la iglesia
Cuando el Hijo terminó la obra que el Padre le encargó realizar en la tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificara continuamente a la Iglesia» (LG 4). Es entonces cuando «la Iglesia se manifestó públicamente ante la multitud; se inició la difusión del Evangelio entre los pueblos mediante laSigue leyendo «La fuerza de la iglesia»
Oración
Te rogamos, Señor, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre