Evangelio

San Marcos 7:31-37
Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran.Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

Práctica de la mortificación



La mortificación debe practicarse con prudencia y discreción. Debe ser proporcionada a las fuerzas físicas y morales de cada cual, y al cumplimiento de las obligaciones de nuestro propio estado. Es importante mortificar todos los sentidos

Los ojos,

rechazando definitivamente el ver cosas deshonestas, evitando ver cosas peligrosas y ofreciendo alegremente el sacrificio de no ver cosas superficiales

Dios y Hombre



Evangelio según san Mateo, 4: 3- 4 Y acercándose el tentador le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Quien respondiendo dijo: «Está escrito, no de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios». (vv. 3- 4)

Así como el diablo cegaba a todos los hombres, así fue cegado por Cristo de una manera invisible. Conoció que tuvo hambre después de cuarenta días, pero no comprendió que no la tuvo en el espacio de los mismos. Cuando sospechó que no era Hijo de Dios, no pensó en que el fuerte puede descender hasta las cosas más débiles y el débil puede ascender hasta las cosas más fuertes. Mas habiendo observado que no tuvo hambre en tantos días, debió conocer que era Dios, aunque al ver que tuvo hambre después de los cuarenta días, pudo comprender que era hombre. Pero dirás: Moisés y Elías ayunaron cuarenta días y eran hombres. Pero ellos ayunando tenían hambre y se sostenían. Este no tuvo hambre en el espacio de cuarenta días, sino después. Tener hambre y no comer es propio de la paciencia humana; pero no tener hambre, sólo es propio de la naturaleza divina

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5

Oración

Ábreme, Señor, los ojos. Y contemplaré las maravillas de tu voluntad

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Acoged con docilidad la palabra, que ha sido injertada
en vosotros
y es capaz de salvar vuestras vidas.
Aleluya, aleluya, aleluya.



EVANGELIO
Mc 7, 24-30.

Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos

EN aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.
Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.
Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo:
«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó:
«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».
El le contestó:
«Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Palabra del Señor.

Práctica de la mortificación



La mortificación debe practicarse con prudencia y discreción. Debe ser proporcionada a las fuerzas físicas y morales de cada cual, y al cumplimiento de las obligaciones de nuestro propio estado. Es importante mortificar todos los sentidos:

El tacto

no dándole todos los placeres que pide. Cuidándonos principalmente de los malos deleites. Pero también se ha de renunciar a los deleites peligrosos, para no exponerse al pecado; y aún hemos de abstenernos de algunos placeres lícitos para asegurar el imperio de la voluntad sobre los sentidos

En vano, diablo



Evangelio según san Mateo, 4: 3- 4 Y acercándose el tentador le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Quien respondiendo dijo: «Está escrito, no de sólo pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios». (vv. 3- 4)

Pero eres contenido por dos, oh diablo. Si ya confiesas su imperio proponiendo la conversión de las piedras en pan, en vano tientas a Aquel que tiene tanto poder y si no puede hacerlo, en vano sospechas que es Hijo de Dios

San Jerónimo

La Ascensión, representada por Rembrandt. Pintura al óleo, 1636

Oración

Señor, tú eres mi lámpara, tú alumbras mis tinieblas

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.

EVANGELIO
Mc 7, 14-23

Lo que mancha al hombre es lo que sale de dentro.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
–Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oir que oiga. Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la comparación. El les dijo:
–¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina. (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió:
–Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.

Palabra del Señor

Oración

Tomaron a Jesús y lo sacaron; Y, cargando su cruz, salió Jesús hacia el lugar llamado Calvario.
Tomó Abraham la leña del holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac