Anticoncepción



Consiste en cualquier modificación introducida en el acto sexual natural, con objeto de impedir la fecundación.

La gravedad de las prácticas anticonceptivas radica principalmente en la desconexión que producen entre el acto sexual y la finalidad natural que le es propia. A través de la anticoncepción, el hombre pretende usurpar el poder de dar vida o no darla, es decir, suplanta a Dios como Creador. Es por ello que la Iglesia ha enseñado sin cesar que la práctica anticonceptiva es pecado grave: “cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia natural virtud procreativa, va contra la ley natural, y los que tal cometen se hacen culpables de un grave delito”[2], también lo afirma en la Humanae Vitae “Es intrínsecamente deshonesta “toda acción que, o en previsión del acto conyugal o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación

2] Encíclica Casti Connubii, n. 21.
[3] Encíclica Humanae Vitae, n. 7.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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