Las cuatro vías para demostrar la veracidad del Cristianismo


Primera vía: El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento
Premisa 4

El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento Enunciación La primera vía para mostrar la veracidad de la religión cristiana se basa en la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento y se estructura como sigue:

1. Dada la naturaleza de las cosas que narra, si el Nuevo Testamento es históricamente fiable, entonces el Cristianismo es la religión verdadera.
2. Un documento se considera históricamente fiable si es que pasa la prueba bibliográfica, la prueba de la evidencia interna y la prueba de la evidencia externa.
3. Pero el Nuevo Testamento pasa la prueba bibliográfica.
4. Y la prueba de la evidencia interna.
5. Y también la prueba de la evidencia externa.
6. Por consiguiente, el Nuevo Testamento es históricamente fiable.
7. Luego, el Cristianismo es la religión verdadera.

Premisa 5: “El Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia externa”. La prueba de la evidencia externa analiza si otro material histórico confirma o niega el testimonio interno en cuestión. Así, si lo que dice un determinado documento histórico está en contradicción directa con lo que dicen otros documentos sobre los mismos hechos o si los datos que presenta son desmentidos por la investigación arqueológica, podemos decir que dicho documento no pasa la prueba de la evidencia externa. Apliquémosle ahora la prueba al Nuevo Testamento. El hecho notable aquí es que los libros del Nuevo Testamento son abundantes en referencias históricas de hechos, personas, tiempos y lugares.

Así, por ejemplo, Lucas nos da ¡15 referencias históricas en un solo versículo!: “En el año decimoquinto [una] del reinado de Tiberio César [dos], siendo Poncio Pilato [tres] gobernador [cuatro] de Judea [cinco], Herodes [seis] tetrarca [siete] de Galilea [ocho], su hermano Felipe [nueve] tetrarca [diez] de la región de Iturea y de Traconítide [once y doce], y Lisanias [trece] tetrarca [catorce] de Abilinia [quince]” (Lucas 3: 1). Ello le da una gran ventaja al historiador anti- cristiano que quiera refutar el Nuevo Testamento y poner en situación sumamente comprometedora al testimonio cristiano. ¿Por qué? Porque, como ha notado el erudito F. F. Bruce, “un escritor que relaciona así su historia con el contexto más amplio de la historia mundial se está sembrando problemas si es que no es cuidadoso. Les otorga a sus lectores críticos demasiadas oportunidades para poner a prueba su precisión”. ¿Y cómo le va al Nuevo Testamento en esta batalla tan asimétrica? Extraordinariamente bien, a decir verdad. Por ejemplo, las referencias a Poncio Pilato, identificado en los relatos de los Evangelios como el gobernador de Judea en el tiempo de la crucifixión de Jesús, son confirmadas en los escritos del historiador judío Josefo (14) y el historiador romano Tácito.

Asimismo, se ha verificado la existencia histórica de personajes tales como el sumo sacerdote Caifás, los reyes Herodes El Grande y Herodes Agripa II, los emperadores Augusto y Tiberio, y los gobernadores Galión y Sergio Paulo, entre otros. Y todo ello con base en datos consistentes con lo que narra el Nuevo Testamento. De otro lado, la existencia de numerosos lugares específicos que los autores del Nuevo Testamento relacionaron con el ministerio de Jesús ha sido y sigue siendo verificada por la investigación arqueológica. Así, la casa de Pedro en la que Jesús se alojó frecuentemente, fue hallada debajo de una iglesia del siglo IV en Capernaúm. La sinagoga que fue construida por el centurión romano que amaba a los judíos (cfr. Lucas 7: 1- 5) y en la que Jesús predicaba frecuentemente fue hallada también en Capernaúm a partir de un piso de 55 x 72 metros. También se han descubierto el estanque de Betesda en Jerusalén donde Jesús curó a un paralítico (Juan 5: 1- 5), el estanque de Siloé, situado al final del túnel de 553 metros construido por el rey Ezequías, en el cual Jesús devolvió la vista a un hombre nacido ciego (Juan 9: 1- 12), y la ubicación de Gadara en el lado este del Mar de Galilea, donde Jesús expulsó demonios de un hombre echándolos hacia una manada de cerdos (Lucas 8: 26- 33).

Y eso es solo por mencionar unos pocos datos. No es raro, pues, que una eminencia como el Dr. Clark Pinnock, profesor de la Universidad McMaster en Canadá, luego de una prolija investigación, concluya que: “No existe ningún documento procedente del mundo antiguo testificado por un conjunto tan excelente de testimonios textuales e históricos y ofreciendo un cúmulo tal de datos históricos en base del que se pueda tomar una decisión inteligente. Una persona honrada no puede echar a un lado una fuente así. El escepticismo acerca de las credenciales históricas del Cristianismo se basa en un prejuicio irracional”. Luego, el Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia externa.

Bruce Jesus and Christian Origins Outside the New Testament, Ed Eedmans, Grand
Rapids, 1974, p. 22

Donald Bierle, Sorprendido por la Fe, Faith Search International 2005 P p. 47

Donald Bierle, Sorprendido por la Fe, opcit., Pp. 48-50

Clark Pinnock, Set Forth Your Case Ed Craig, New Jersey, 1968, P 58.

Orígenes, Contra Celso, Lib. I, cap. 46

Josh McDowell y John Gilchrist, El Islam a Debate, SEDIN 1999, P. 64

Bart Ehrman, Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why J Ed
Harper, San Francisco, 2007, pp. 7, 90

Barth Ehrman, La Biblia cita mal a Jesús?» debate contra James White Sheraton
Airport Hotel (Florida), 21 de enero del 2009

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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