Nazareth no existió



Los Evangelios simplemente no pasan la prueba de la evidencia externa porque fallan en algo tan básico como la referencia al pueblo de Nazareth siendo que en ese tiempo ¡ni siquiera existía! (no hay ninguna evidencia arqueológica al respecto). Luego, no se prueba la conclusión de la primera vía.

Esta objeción es planteada por Rene Salm en su libro El Mito de Nazareth: El Pueblo Inventado de Jesús.. Salm sustenta su escepticismo acerca de la existencia histórica de Nazareth en los tiempos de Jesús básicamente en los siguientes tres argumentos:

1) solamente se han encontrado artefactos romanos y bizantinos en la zona con una datación posterior al tiempo de Jesús,
2) no se hayan referencias sobre el supuesto pueblo en fuentes judías tempranas tales como los escritos de Josefo o el Talmud, y
3) de acuerdo con el Evangelio de Lucas Jesús vivió en Capernaúm, no en Nazareth.

Evidentemente los dos primeros “argumentos” incurren en la falacia de argumento desde el silencio. En metodología histórica no basta con que un hecho o evento no sea mencionado o evidenciado para negar sin más su existencia. Los “argumentos desde el silencio” solo son persuasivos si es que existen muy buenas razones para creer que debió encontrarse evidencia allí donde no se halló ninguna. ¿Sucede esto en este caso? Claramente no. En primer lugar, el trabajo de exploración arqueológica y excavación no está para nada concluido en el área de Nazareth y, de hecho, es bastante escaso desde que la gran mayoría de pueblos y ciudades antiguas de la zona yacen debajo de la moderna ciudad de Nazareth. Pedir abundantes evidencias en estas condiciones es simplemente irracional.

Segundo, Nazareth fue una pequeña villa agrícola con poca población, en gran parte pobre. En consecuencia, sería irrealista esperar que deje cantidades masivas de material arqueológico tras de sí como si se tratase de una gran y próspera ciudad como Jerusalén. Tercero, el hallazgo de “solamente” artefactos romanos y bizantinos de una época posterior a Jesús en la zona no es para nada contradictorio con el hecho de que pueda haber existido el pueblo de Nazareth y más aún desde que era común en el mundo antiguo el que algunas zonas periféricas fueran sucesivamente pobladas y despobladas. De este modo, si siguiéramos la “lógica” de Salm tendríamos que afirmar en todos los casos que la habitación de un inquilino nunca fue habitada por el propietario porque “solo se encuentran en ella los objetos del inquilino”. Cuarto, respecto de la falta de mención en fuentes judías tempranas tales como los escritos de Josefo o el Talmud, tenemos que existen razones plausibles para esperar ello puesto que se trataba de una pequeña villa que no era necesariamente digna de mención, además que podría haber sido desdeñada por cuanto estaba fuertemente ligada a Jesús (“ de Nazareth”), quien era muy mal visto entre los líderes judíos. Analicemos ahora el tercer “argumento” de Salm. No se trata esta vez de un argumento desde el silencio, pero hubiera sido mejor que Salm mantenga silencio a ese respecto ya que solo exhibe ignorancia.

Es cierto que Lucas se centra mucho en la actividad de Jesús en Capernaúm pero también se refiere directamente a Nazareth como el pueblo donde Jesús “se había criado” (Lucas 4: 16) y relata cómo lo dejó para ir a Capernaúm (cfr. Lucas 4: 31) siendo ello consistente con lo relatado por otro evangelista (cfr. Mateo 4: 13). Dado ese contexto, la “lógica” de Salm nos lleva a concluir que lo que estos autores estaban diciendo es que Jesús dejó una ciudad mística para irse a vivir a otra histórica (!). Absurdo a todas luces. Así, pues, más que deficiencia en la rigurosidad histórica de los Evangelios hay deficiencia en la rigurosidad de Salm como investigador histórico. De hecho, dado el contexto general de credibilidad de los Evangelios, resulta bastante plausible la historicidad de Nazareth desde que Jesús es identificado claramente como “Jesús de Nazareth” en los cuatro Evangelios (cfr. Mateo 21: 11, Marcos 1: 24, Lucas 4: 34, Juan 18: 5) al punto que la comunidad cristiana primitiva es inicialmente llamada “la secta de los nazarenos” (Hechos 24: 5) y cuando Pilato hace colocar sobre la Cruz el letrero con la inscripción “Jesús de Nazareth, Rey de los judíos” (cfr. Juan 19: 19) los líderes judíos solo protestan porque lo llamen “Rey de los judíos” (cfr. Juan 19: 21) pero no porque lo asocien con Nazareth. Si supuestamente el pueblo Nazareth no existió,

¿para qué hacer tanta referencia al mismo? Y aquí viene el “golpe” que guardábamos para el final: pese a las dificultades arqueológicas señaladas, resulta que actualmente sí se ha hallado evidencia específica de la existencia de Nazareth en el siglo I. En efecto, según reportó en 2009 una fuente no cristiana como diario El País, “arqueólogos israelíes han hecho público (…) el hallazgo de la primera casa de la época de Jesús que se ha localizado en Nazareth (…). La construcción está formada por dos habitaciones y un patio que incluía una cisterna excavada en piedra”.. Con esto queda definitivamente sepultada la tesis de Salm

Rene Salm, The Myth of Nazareth: The Invented Town of Jesus, American Atheist Press New Jersey, 2008

«Descubren la primera casa en Nazareth de la época de Jesús», El País, 21 de diciembre del
2009

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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