Oración

La magnificencia del Señor está por encima de los cielos: Su majestad resplandece sobre las nubes y su nombre permanece para siempre. Aleluya.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Permaneced en mí, y yo en vosotros —dice el Señor—;
el que permanece en mí da fruto abundante.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 15, 1-8.

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor

Médico

Tentar a Dios o … (El médico participa de la Paz que el Señor quiere para nosotros, sus criaturas)

1 Honra al médico por sus servicios, como corresponde, porque también a él lo ha creado el Señor.
2 La curación procede del Altísimo, y el médico recibe presentes del rey.
3 La ciencia del médico afianza su prestigio y él se gana la admiración de los grandes.
4 El Señor hizo brotar las plantas medicinales,y el hombre prudente no las desprecia.
5 ¿Acaso una rama no endulzó el agua,a fin de que se conocieran sus propiedades?
6 El Señor dio a los hombres la ciencia, para ser glorificado por sus maravillas.
7 Con esos remedios el médico cura y quita el dolor,y el farmacéutico prepara sus ungüentos.
8 Así, las obras del Señor no tienen fin,y de él viene la salud a la superficie de la tierra.
9 Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligente,ruega al Señor, y él te sanará.
10 No incurras en falta, enmienda tu conductay purifica tu corazón de todo pecado.
11 Ofrece el suave aroma y el memorial de harina,presenta una rica ofrenda, como si fuera la última.
12 Después, deja actuar al médico, porque el Señor lo creó;que no se aparte de ti, porque lo necesitas.
13 En algunos casos, tu mejoría está en sus manos, 14 y ellos mismos rogarán al Señor
que les permita dar una alivioy curar al enfermo, para que se restablezca.
15 El hombre que peca delante de su Creador,¡que caiga en manos del médico! (Eclesiástico (Sirácida) (BPD) 38)

Honrar a tus padres

Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.
Éxodo 20,12

Bautismo

Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono (cf CIC, can. 861,1; CCEO, can. 677,1). En caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar (cf CIC can. 861, § 2) si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria. La intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios (cf 1 Tm 2,4) y en la necesidad del Bautismo para la salvación (cf Mc 16,16).

El primer día de la Semana Santa, una importante figura de la guerra de Vietnam, Trần Thiện Khiêm, general y ex primer ministro de la República de Vietnam del Sur, fue bautizado en San José, California.

El 25 de marzo de 2018, domingo de Ramos, el Padre Lê Trung Tướng, sacerdote de la parroquia Santa Isabel de San José, confirió el bautismo al ex primer ministro de 93 años de edad, quien eligió Pablo como su nombre bautismal

Oración

Porque hay un solo Dios, y único es el mediador entre Dios y los hombres Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Si permanecéis en mi palabra —dice el Señor—
seréis de verdad discípulos míos
y conoceréis la verdad.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 14, 7-14.

Yo soy el camino y la verdad y la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida – dice el Señor–;
nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 14,1-6.

Yo soy el camino, y la verdad y la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor

Bautismo

Son ministros ordinarios del Bautismo el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono (cf CIC, can. 861,1; CCEO, can. 677,1). En caso de necesidad, cualquier persona, incluso no bautizada, puede bautizar (cf CIC can. 861, § 2) si tiene la intención requerida y utiliza la fórmula bautismal trinitaria. La intención requerida consiste en querer hacer lo que hace la Iglesia al bautizar. La Iglesia ve la razón de esta posibilidad en la voluntad salvífica universal de Dios (cf 1 Tm 2,4) y en la necesidad del Bautismo para la salvación (cf Mc 16,16).

Oración

Bendigamos al Señor. Demos gracias a Dios