La Inmaculada Concepción

Para ser la Madre del Salvador, María fue «dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante» (LG 56). El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como llena de gracia (Lc 1, 28). En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios
La Inmaculada del Escorial, de Bartolomé Esteban Murillo. Museo del Prado, Madrid, 1617–1682


Oración

Te pedimos Señor, que envíes tu Espíritu Santo, y al hacer morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros.

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Jn 17, 1-11a.
Padre, glorifica a tu Hijo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:

«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti. 
Palabra del Señor

Espera en Dios

Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Mi alma espera al Señor, más que el centinela la aurora. Salmo 130, 5

Jesucristo

La Anunciación a María inaugura, la plenitud de los tiempos(Ga 4, 4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a aquel en quien habitará, corporalmente la plenitud de la divinidad (Col 2, 9). La respuesta divina a su ¿cómo será esto, puesto que no conozco varón? (Lc 1, 34) se dio mediante el poder del Espíritu: El Espíritu Santo vendrá sobre ti (Lc 1, 35).

Oración

Derrama, Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad. Amén

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Id y haced discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos.

Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO

Jn 16, 29-33.
Tened valor: yo he vencido al mundo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús:

    «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios».

Les contestó Jesús:

    «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».
Palabra del Señor

Oración

Cristo, subiendo a la altura, llevó consigo a los cautivos liberados. Y dio dones a todos los hombres. Amén

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Id y haced discípulos a todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con vosotros todos los días,

hasta el final de los tiempos. 

Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO

Mt 28,16-20.
Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo. 
EN aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

    «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 

Palabra del Señor

Oración

Estén siempre alegres.  Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5, 16